viernes, octubre 30, 2009

insatisfacción

no sé si te he contado ya lo que me pasa cuando mis ganas gritan frente a cualquier cosa. Se me tergiversa la vista y empiezo a hacer oblicuas las esquinas de las fotografías, las miradas de recelos arden los objetos admirados y un tú tan extremadamente lejano, un tú atrapado por esos asquerosos 80 que tanto me duelen. Comienzo a distinguir entre la esencia y los colores con sus formas y sus alas plegadas frente a cada cuadro; puedo comenzar a elevarme sobre el resto y el eterno vaivén deshilvanador de la hermosura y constructor de la realidad más dolorósamente dura.
Te hablo (ya no sé si Eva, porque eres lejana)de la sensación de poder ver infinítamente todo infinítamente hermoso, de tocar la lengua, el cielo y la luna de la dulce pederastia en el cuerpo de una mujer de la más absoluta madurez, puta lejana.
Siempre me han desconcertado los ojos profundos y negros en las caras sin maquillajes, me ha asustado siempre hasta desfallecer el no poder no aceptar un rostro desnudo de ojos profundos, pero siempre he aceptado desconcertado al no saber remontar el mundo de esa vida tan desesperadamente hermosa y loca.

resaca de vino tinto en la madeja de mi cuerpo y en la bandeja del salpicadero.

Es la sensación boquiabierta de abrir los ojos para admirar a lo absoluto, la de torcer la cabeza al ritmo del retorcer del torso y sentir el hormigueo de unas pupilas dilatadas que han visto lo que no esperaban ver;
al unísono mi cadáver y el baile de una virgen provocadora.
No sé si te he explicado aquello de que alguna vez el amor no es el amor y es la lujuria o la añoranza de ella; y se echa de menos con una fuerza aún mayor.
Se puede matar a alguien a distancia simplemente con echarle de menos,
y más de una cabeza pende sobre un hilo llameante en estos distantes años modernos.

insatisfecho es la palabra.

3 comentarios:

  1. A mí siempre me han desconcertado los ojos azulez aguados y vacíos, perdidos, y me han asustado los ojos negros y profundos que miran sin pudor...

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  2. Anónimo11/04/2009

    y la vida siguió, como siguen las cosas sin sentido... con el dolor de no ver dolor (creo desfallecer y desfallezco)

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