sábado, mayo 23, 2009

camina para ser feliz


entiendo que te vayas, que te tengas que ir y que no puedas eperarme. entiendo que no tengas el tiempo del mundo entero ni la vista de pájaro y que no puedas elevarte por encima del espacio, y también entiendo que al mismo tiempo vueles.
marcha, si así sientes, y si no también. sálvate ahora que puedes y quiebra tan sólo un único hueso por olvidarme (pero nunca del todo).

si quieres hacerlo, hazlo, pero deja que suceda a mi manera.

déjame verte acercándote al muelle con ese vestido blanco de bordados ocre, que no pueda apartar mis ojos de ti. déjame ver cómo ese pelo que tanto me ha hipnotizado lo haga por última vez bailando con el viento.
no olvides dejarme ver cómo saltas a esa barca que te aleja ahora y frunces el ceño por el miedo al dolor de caer al agua (pero nunca caes, nunca te dejaría).

Ahora date la vuelta mientras ese barquero te aleja de la orilla y mírame a los ojos. y no hagas nada. haz nada. mírame a los ojos mientras te vas, cómo si estuviésemos a punto de cerrar la puerta del ascensor que siempre nos separa.

permítele a mi sombrero que salte y vuele empujado por la misma ráfaga de viento que movía tu pelo y corra hacia ti y caiga justo a tu lado, pero en el agua, y se quede balanceándose un rato en esa misma porción de agua que le ha tocado sentir empapando sus costuras. Deja que mi sombrero haga eso, porque yo no me atrevería a ir corriendo hasta el borde del muelle y saltar al agua y nadar hasta a ti mientras tú te alejas y me ves nadando sin inmutarte pero sintiendo lo mismo que yo, sin poder apartar tu mente de la mía.
y darte alcance, alcanzarte. y agarrar el borde de la barca y hacer que todo caiga y tú conmigo al agua; y nos bailemos el agua y bailemos en el agua y cerremos los ojos y agitemos las piernas para mantenernos a flote. y démonos ese beso que tanto se escapa de esos labios que tanto se alejan ahora de mí en esa barca mientras que un par de pupilas reflejan mi imagen en sus cuerpos.

mi quietud.

mi no poder dejar de sentir.

mi larga chaqueta ondeada por el viento juguetón con el que tanto hemos jugado y que ahora, triste, intenta alegrarse el día haciéndome carantoñas para que extienda mi mano y juegue con él, ya que tú te has ido, y no puede jugar con tu pelo... ¡con lo que le encantaba!...

y ahora el viento llora mientras me tira del pelo y de mis ropas y rompe el muelle por el que te has ido, eva.

5 comentarios:

  1. "no hagas nada. haz nada."

    Chapeau.

    Estas cosas pasan. La vida hace gabardinas de muy mala calidad. Siempre acaban deshilachándose.

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  2. glups... así no creo que pueda irse...
    :)
    esa imagen y el ascensor disienten, pero sin embargo... no desentonan, tus letras tienen un mismo ritmo intemporal. Un saludo!

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  3. Anónimo6/03/2009

    muchas cosas anna, muchas cosas... como se va a ir? si le das la mano y volais por encima de todos cuando pones tu pupila en su pupila

    secuentrame en el ascendor, como si estuviésemosmos a punto de abrir la puerta del ascensor que siempre te recibe

    (alucinante)

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