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viernes, diciembre 06, 2013

La Llanura


y yo exploto, me desencadeno. Se desencadena el animal gigante y cae su envoltura de plomo. Cae el telón, el de acero, y tras de él el monstruo que mugía hecho polvo ahora. 

Se transforman mis momentos en estratos, en estratos de tiempo que consumo, que he de aprovechar, como un perdedor. El que se arrastra buscando una moneda, el que sonríe a un trago, el que se pierde al volver a casa... Ser el peor perdedor de todos, el que, después de todo, sigue tratando de ser el héroe, de ser ejemplar, de vencerle su vida al pasado y construirse el futuro

Nací como un rayo y fui mi sombra, y ahora mezclo bebidas y al hacerlo mi vida es cada vez menos mía, menos vida. Tengo una vida que no me pertenece, que es de un sujeto, de un impulso que es un ya no serme. Y no serse uno a sí mismo, no ser para sí, es de lo doloroso lo peor, porque suscita un hastío, la llanura, el tedio; el paso del tiempo, de la muerte, de la vida persiguiendo buscar dinero, aguantar dos días más, ser un parásito aquí, allá, abastecerme de mi habilidad como una rata se retuerce de dolor ante su propia muerte.

Saberse tedio, encontrarse vacuo, es un gran pedazo de mierda con su tenaz y persistente hedor a muerte, a carne de suicidio, a esto mismo. Podemos estirarlo, podemos buscar que afirmar mi vacuidad, mi tedio, me reafirmo en el vacío de no tenerme, que no serse sería en cierto modo un paso hacia ser aquello sinequanon. Porque estoy solamente solo, porque deambulo días desbocados, porque mi último aliento de esta vida se fue, y ahora sólo me queda este peso que arrastro como una condena ininteligible, 

este dolor en el pecho, 
esta argolla en esta costilla, 
esta ficción que no acaba,
esta obra que no empieza, 
esta letanía que se repite en la mente corrupta,
este pesar de un reo que aúlla a la noche su muerte: MI MUNDO ES FALSO, NO EXISTE MI VIDA.

¿y ahora qué?

miércoles, abril 10, 2013

La Normalidad

Nada.

Absolutamente nada.

Nada nuevo.

Todo normal ... esperabas que el tiempo caminase y que el viento te arrastrase, victorioso, a tu tesoro, sin pausa alguna a tus paseos militares... y no pasa nada, el Sol sigue brillando, sigues sintiendo el viento fresco, sigues de pié, siguen vivos los pájaros e intactas tus fantasías...y no pasa nada, absolutamente nada, nada nuevo, todo normal. Sigues creyendo en tu victoria, en tu rutina de mierda, tus planes; sigues normal, pensando en tu trabajo, en tu polla, en tus cadenas que exhibes como banderas...


Y todo es absolutamente normal.

Todo.

Absolutamente todo.

http://www.youtube.com/watch?v=jGGZ-2W_dLI

Todo normal ... salvo por este hacha que agarro entre mis manos y que con toda mi fuerza y las venas hinchadas te ensarto en el estómago. Todo salvo por este hachazo que te inyecta en sangre los ojos y desorbita tu rostro, salvo por este golpe envenenado que te lanza, como una exhalación, hacia tu verdadero destino que es el crudo suelo; salvo por tus brazos retorciéndose en la sangre de tus lágrimas y tu garganta desgarrada de gritar estertores de muerte. Todo normal salvo por esta sorpresa, por el placer que provoca en mis manos el empuñar la madera de este hacha, salvo por el sabor dulce de clavártela en el estómago y verte morir, salvo por escuchar tus últimas palabras, y yo relamiendo mi vida ante esta epifanía que hace que todo vuelva a ser absolutamente normal.


Yo erguido,
a tu lado, 
sintiéndote morir,
oyéndote relinchar tu muerte,
en forma de nada.
Y el sol de este atardecer cargándome de oxitocina.

Y nada es normal una vez que yo soy aquello que le pasa a los demás. 


Soy el centro de este huracán.
Este titán tiene ganas de más.

viernes, abril 05, 2013

Una forma del tiempo



¿cómo es el tiempo no teniéndote?

Es largo, es raro. Se desliza como una hoja ínfima de cuchillo sobre la piel, corta sin llegar a sangrar pero hiere. El tiempo, sin tenerte, es una experiencia lacerante. El no-tenerte-tiempo es como el vacío, es como un pulmón expirado, plegado, esperando la inspiración. Me siento atravesado por la taxidermia si vivo el tiempo sin tenerte. El tiempo en el que no te tengo es como unos brazos a mi cabeza enganchados forzándome a frenar. Mi cuerpo sabe que el tiempo, no teniéndote, no es tiempo, y demanda el cambio, el giro definitivo; me manda el mensaje de acabar con esto, me manda el mensaje de tirar esta mesa contra la pared, de romperme la camiseta, de tirarme del pelo, de salir corriendo hacia ninguna parte... me manda mensajes confusos que ni yo mismo sé interpretar ni quiero.

El tiempo de no tenerte es hallarme de pié, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados, ante algo que no sé lo que es, pero que respira hondamente, un animal gigante cuya respiración intranquila me desborda por todas partes, me despeina, me inquieta. El tiempo en que no te tengo es como caer, atado de pies y manos y con los ojos vendados, a un precipicio que no acaba, a un vacío sideral que hipostasia el propio tiempo de no tenerte. Esa sensación de vértigo en el estómago es la del tiempo no teniéndote.

El no-tenerte-tiempo es como la niebla, es como estar en medio de una densa niebla, ofuscado. Es como si el espacio ya no existiese, como si esa dimensión ya no importase porque los segundos siguen transcurriendo y yo sigo sin tenerte, incrustado en el tiempo de no tenerte. Y ni mis brazos me veo porque el tiempo de no tenerte es raro de cojones, es el desasosiego, joder.

El tiempo de no tenerte se me impone como la necesidad de buscarte, mi atención se des-serena y se disipa en la niebla como un perro buscando su cola. Mi atención está en ti y ni siquiera puedo pensar el no-tenerte-tiempo para entenderlo y salvarme, y salvarnos.

El tiempo no teniéndote es parar mi corazón, frenar los latidos y sentir la Naturaleza respirando en mí.

La respuesta, sin embargo, al tiempo de no tenerte es salir corriendo en la niebla, lo más rápido que pueda; la respuesta es poner a prueba mi cuerpo y ser yo el que mande los mensajes, la respuesta es buscar el colapso físico, llevar mi cuerpo al límite y dejar atrás la niebla, aunque siga sin tenerte: sólo así podré encontrarte desde el no-tenerte-tiempo. La respuesta es vencerme a mí mismo en esta batalla fratricida.
La respuesta al tiempo no teniéndote es compleja, tanto como el propio tiempo de no tenerte, por eso cuesta encontrar la propia sensación, y de ella la victoria. El tiempo de no tenerte es para no necesitarte, para no reclamarte, para no interpelarte, para no buscar en ti la estrella fugaz que ambos buscamos y que fuera encontraremos. Es para no estar frente a ti, si no a tu lado, para negar el fuego cruzado y respirar juntos en la misma dirección, volando, libres.

El tiempo de no tenerte es para amarte, para pensarte libre, para ver en ti lo más profundo de mi existirme.

Me visto de verbos que nunca entendí para hoy encontrarte al final de esta plaza, con tu pelo rubio destacando sobre el resto (el ingente e infinito resto que es un desdibujo), con tus rizos suaves esperando a mis dedos, con tu mirada escondida en tus gafas de sol, con tu jersey amarillo alumbrando la plaza, con tus vaqueros azules regando la tierra, con tu paso decidido buscando mi rostro, con tu sonrisa...

Con la sonrisa que, tímida, se dibuja suavemente al verme mirándote, en silencio, al fondo; la sonrisa que se convierte en labios que pronto me besan, en suaves colores que llenan de flores mis humores y elevan mi cuerpo saltándose a sí mismo. Los besos que invocan abrazos, los abrazos que besos invocan, la espiral del amarte que a sí misma se invoca y que nunca se nos acaba, haciendo presente el tiempo de tenerte, el tiempo de encontrarte, el tiempo teniéndote. Tu pelo encontrando su sitio en el viento, marcando en ahoras el tiempo teniéndote.


Hay esperas que invocan primaveras, y hay personas que vuelven que son la Primavera (y algún día os contaré cómo).

domingo, marzo 03, 2013

El Final de la Guerra

(prohibido leer sin sentir)
http://www.youtube.com/watch?v=B9pPNg2d3eA&NR=1&feature=endscreen


 He quedado destartalado. Esta batalla ha durado mucho más de lo que a mí mismo me prometí, los muertos se cuentan por millones. Pero es una batalla distinta, es una batalla que pone final a una Guerra, la Guerra en la que te disputé al Destino, la Guerra que da vida.

 Esto no es un corazón, es una espada errante clavada en un corazón. Lo de mi pecho no era un nudo, era una soga marinera forjada en alta mar a las más bajas temperaturas. Ríos de tinta que han ahogado batallones, tempestades que se han llevado ejércitos, lágrimas brillantes que han devuelto la vida a gigantes, estampidas de mamuts que han arrollado emociones y han espantado miedos, cañonazos que en medio del mar han hundido poemarios enteros, nubarrones que se han abierto para dejar caer un miedo infeccioso que hoy el Sol hace desintegrarse, en amaneceres que han traído la Primavera y los trinos de los pájaros, montañas de cadáveres que escondían tesoros, ciudades eternas reducidas a recuerdos, invasiones oníricas repelidas por dragones, fuegos valirios que han derretido el Hielo en el que quedé congelado.

 Esta batalla se libró en mi ausencia. Estuve en coma. Y seguí luchando contra la Muerte, pues la Resistencia es transversal, y no hay frente perdido ni ganado, no hay batalla que yo diese por perdida, nunca. He hecho de un sueño profundo una batalla que he librado contra la Muerte y el Destino, en la que la Muerte se rindió cundo me alcé gigante sobre la espada que, clavada en mi pecho, derramaba a través de sí la sangre que estercola el pasado y destiñe el presente, la sangre que construye los frutos del futuro. He visto cómo mi fuerza no era física, cómo todo estaba por nacer, cómo de un alma humilde surgían huracanes y terremotos; cómo se tornaba de noche durante la Guerra y el Destino no presentaba batalla, simplemente huía contigo inerte entre sus brazos, como si de un titán absorto, autista, desorientado, se tratase, sin darme la opción de morir en sus manos, sin darme la opción de desatar el kaos, sin darme la opción de entregar mi vida a esta lucha, de mover con mis brazos el Tiempo y forzar a la Tierra a volver atrás, por tenerte. 

 Y alcancé al Destino, y en un valle de lágrimas llegó la Primavera y Tú fuiste, Tú tomaste forma sin avisar, en un momento en el que me creía perdido, condenado al ostracismo solitario, condenado a vivir en una soledad más que concurrida. Me creí condenado al desahucio de mi alma, a buscar como alma errante sin principio ni fin... y entonces todo tomó forma, y la forma fuiste Tú. De repente lo entendí: entendí que el contenido, todo este tiempo, habías sido Tú; que yo no tenía por qué morir como nada en hipóstasis de consuelo; que era posible, que no había por qué buscar y que podía, por fin, vivir, contigo, feliz.

 Y esto me abrumó: toda una vida buscándote y te he encontrado, y mi vida basada en buscar debería tomar ahora sentido, y lo que toma es miedo. Miedo a perderte, miedo a la vida, miedo en sus infinitas formas de expresión caído de una nube que todo lo cubre, tapando la faz de mi tierra. Y el miedo me cubrió hasta el pecho. Y lo que pensé que era miedo hasta el pecho resultó ser un nudo, un nudo hundido en lo profundo de mi pecho que ha paseado mi alegría, como un niño pasea su globo, durante todo este miedo; y por fin entendí la espada de mi pecho:
...
 la espada que un día me ensarté para librarme era la que hoy tenía que blandir para librarnos. Y me alcé con ella a tumba abierta, decidido a recuperarte del Destino, que huía incesante; y corté el miedo, y desangré al Tiempo; y el Destino cayó, torpe, tropezando, al suelo, dejándote caer en un grito, y desperté del coma. Y gané la Guerra, gané mi Libertad.

 Había perdido todas las batallas, pero sabía que no perdería la Guerra. He vencido al Destino y soy la Historia. El premio soy Yo, detengan al Tiempo.

martes, enero 03, 2012

http://www.youtube.com/watch?v=I4fHyOa_bDY&NR=1&feature=endscreen



Me gritan mis antiguos vientos en mí incómodos. El viento que me sopla me hace girar sobre mí mismo; y tú, frente a tu atardecer en la playa, te giras hacia mí tranquila en este balcón, con tu copa de vino, de tinto. Sonríes y vuelves la vista al sol que te alimenta; tus sabios y rubios cabellos viven si sonríes, bailan al viento, pero se desplomarían de golpe si llorases.

Este ser peludo y pequeño se retuerce sobre sí atusándose las carnes y desperezándose en mí, en un claroscuro confuso.

Perdonadme que no se me entienda al escribir, pero es que soy el hombre de la gabardina de vuestros dibujos. El de la sombra, el que se sacude la chaqueta para taparse el cuello, perder la mirada y encoger sus hombros de espaldas al viento que le hace sombra y le atusa el flequillo a la cara.


paso de ser incienso a ser una sensación; sólo quiero ser una sensación descriptiva que te erice la piel. Tambores, señores... !tambores!

sábado, noviembre 06, 2010

desafinad!

el cielo, algunas mañanas en el norte, te impone unos tonos grisáceos que joden, incluso llega a mojarte con una llovizna continua que sólo sirve para molestar y hacerte cagarte en la civilización meteorológica. además, es probable que te cueste respirar por cualquier congestión, con lo que el agobio puede resultar aturullante, o al menos a mí me lo parece. y revives las típicas escenas, ya sabes, aquello de mirar desde el interior de un coche lleno de gente a través de unos cristales empapados una mañana fresquita, con el estómago calentito por café. y ves los típicos divagares de las gentes con sus quehaceres pucelanos y sus "qué más me da a mí" o sus "eres el leitmotiv de mi vida"... a fin de cuentas, con la mirada perdida en las calles irregulares, no esperas que nada te sorprenda, y de repente, te sorprende: haciendo las veces de luz hecha sonido, una voz adolescente y femenina se alza sobre las conversaciones de política. esa voz va, en un primer momento, sobrellevando la canción que suena en el salpicadero, pero crece, de forma inasible, crece mucho más de lo que el autor de la canción pensó nunca. su voz es adolescente, pero ella no lo es, pues su adolescencia (junto con la de sus compañeres) fue diferente a la del resto; no es lo mismo nacer en la pantorrilla de la vida que en el entrecejo.
su voz sigue creciendo, conoce la canción y es súmamente agradable, se sabe desgarrar y abrazarse cuando lo tiene que hacer, sabe cantar, aunque parece que lo hace sin querer, y eso es lo bonito, sentada al final del coche. y cierra los ojitos entonando y sintiendo lo que reza en inglés; hasta que se resta, y se queda agazapada, en el fondo del coche, más cómoda que antes.

es una estamapa maravillosa, me obnubilo, me letargo y de repente me despierto.

y me aborda la tragedia:
"¿canta porque le gusta la canción y disfruta (simplemente disfruta), o canta para que sepamos que se sabe la canción y que sabe cantar?"


cada vez desconfío más del mundo, me aborda más la tragedia, me torno más hijoputa e hipócrita. y eso me vuelve un ser un poco más misántropo y menos amante del ser humano.

¿os puedo partir las rodillas de un patadón en la rótula?


os jodéis, flanderes del mundo

lunes, mayo 24, 2010

siglo de las luces hecho carne

si ella no lo reconoce me es indiferente. puedo perseguirla recitándole poesía, nunca me ha dado miedo la muerte.
los cuerpos sutiles de otros cuerpos se me suben al pecho y me presionan con tal ímpetu que borran la decencia. ¿cuántos cuerpos necesito para dejar de sentir? ¿cuándo se desgasta mi amor? eva es una especie en extinción, y cada vez más lejana, perdida en la tierra; y yo, su hermano de sangre vacilante, amante del sueño idílico del paraiso, abrazante de mañanas, acomodador de, otra vez, sueños...
¡malditos acomodadores! nunca fuí consciente de su importancia: guían a los cuerpos a un lugar concreto mediante la luz. saben manejar lo físico tangible mediante lo etéreo volátil de una luz, de la Luz
y es tan intensa que me pesa el pecho y me duele, se me hunden los párpados y las cuencas vacías se llenan de luz desgastadora. puedo empezar a brillar a través de los poros de la piel. y lo hago; de cada poro un halo, de cada halo un llanto. y elevarme, ser elevado y elevarse hacia el suelo, hacia casa. de las palmas de mis manos sale la energía que compone el universo, mientras que el universo entero se concentra en lo alto de mi corona. puedo dibujar colores en el aire, hacer celdas de magnificencia onírica y revivir a un muerto. puedo hacerlo. puedo concentrar todos los males en un punto concreto y golpearles hasta que se hinchen y exploten, pero ... ¿y si no explotan? ¿y si me vuelvo loco enredado en las sábanas de mi propia mortaja? pues que me den por culo, el caso es hacer que pasen cosas.
Para ser hay que estar, todo depende de lo que entendamos cada uno por estar.

¿eva, estás?

y una luz inquisidora de flexo te penetra el cráneo hasta atravesarlo manchando la pared con tu antigua sombra.

miércoles, septiembre 09, 2009

correr, huir, gritar, empezar.

voy a ir a donde siempre queremos estar: a cualquier sitio donde poder gritar y que nadie nos escuche, a fin de cuentas cualquier sitio. Nos oyen; oyen gritos y risas y llantos de colores y sabores diferentes, pero no los escuchan. Escuchar escuchar tampoco escucho, ni (aunque suene bien) me ducho; pero qué se le va a hacer. Pero en serio que voy a ir a cualquier sitio donde no nos oigan gritar, y no gritaré (para qué, si nadie me oye), simplemente se puede esperar a que venga alguien a gritar y joder ese sitio. Joderlo porque habré escuchado gritar a algún cabron desesperado y vergonzoso; y matar el metalugar y no dejarlo estar para poder escuchar gritar a cualquiera donde quiera que esté. Tener las orejas del tamaño de un cráter volcánico y que mis oidos se oigan a sí mismos al ponerse a funcionar. Y matar otra vez, que llevo mucho tiempo sin hacerlo.

martes, mayo 05, 2009

rugiendo en la madrugada


eran las mil y no sé cuantas de la noche oscura del culo sucio y el cenicero lleno de colillas de camel y chesterfield, una por cada sentimiento expuesto.
eran 4 los coches que circulaban despiertos todavía, demasiado tarde para gente cuerda despierta.
veníamos emocionados como adolescentes y con muchas ganas de pisarle a este ataúd con ruedas que es mi coche y pasar por al lado de la negra y esbelta figura y guiñarle un ojo al enseñarle el corazón de la mano derecha.

íbamos
muy
ciegos
a mierdas de muchos colores
y
tex
turas.

índice indica la explícita mano del asfalto que se alzaba y nos miraba. saltó el vehículo un poco con nosotros dentro y al tercero en cuestión le dió un casi infarto.

confía en él, le decía mientras le sonreía tranquilizador, pero sabiendo que la emoción le paraba el sudor de las manos y el miedo al mismo tiempo al conductor de esta bala de amor y dolor.

tan pronto como aquella cabra al volante acariciaba circunferenciante al volante, masturbaba a su freno de mano y las ruedas besaban el suelo dejándolo untado de un carmín negro. la gente, desde sus camas, acostada, pensaba en que otro insensato de diecitantos años le había pillado el coche a papá para hacer una expedición; pero claro, ¿cómo lo iban a imaginar? ¿quién diría a quién que el mismo diablo se había metido en el cerebro de este piloto?

carrerteras de trasvase para poner a prueba manojos de nervios, autovías para hacer temblar el cuerpo sin moverlo y reirnos de los rádares que nos miraban desesperados, poligonos industriales para hacer gritar a algún guarda de seguridad y provocar a los amantes de sirenas a que vengan a buscarnos. desaparecer entre la niebla y volver a saltar desde el aire para dar un puñetazo al asfalto y marcar territorio.

torcíamos y poníamos a prueba la realidad a nuestro antojo, y nuestro antojo no es de los que se contenta con un fajo o con levantar algún refajo y besar el cielo con pelo...
no.

para colmo descontrolado, el desamor imparable de este piloto loco detonó el plomo de las venas y...
imagino el resultado y me eyaculo encima.

pensé en tranquilizarlo, pero ... tenía ya tantas cosas hechas y tan pocas sensaciones conocidas por llevar a cabo y tantas ganas de experimentar choques bruscos en este hastío aburrido que...llega un momento venéreo en el que te planteas que no mueres porque...

y de repentes sientes que los dementes burbujean indecentemente dentro de tu tarada mente intermitentemente cuerda y psicópatamente suelta...


vuela


-eh, tú, haz lo que tengas que hacer. Estoy preparado.
- ¿a qué te refieres?
- haz lo que tengas que hacer.

un motor ruge en la noche y desgarra el apacible mundo nocturno

martes, abril 21, 2009

todo espejado

he mirado mi reflejo mientras caminaba en los espejos de las tiendas. una tras otra. todas con su espejo y su así eres tú. he volado de espejo en espejo sin saltar y sin dejar de hacerlo. he hecho que mi rostro cansado aparezca desafiante ante toda esta calamidad que nos azuza, compañeros.
desafiante y ladrante o ladrador, como queráis, así me invento.

acosado por esa dignidad que me falta, que me impide erguir mi frente bien alta y escupir más de estas tres balas, el no poderse deslizar sobre la cama como un sábana de un cobrador de frac disfrazado de fantasma; acosado por estos sin saberes ni quehaceres, como decía, he ido impulsado como un soplo de espejo en espejo y en cada espejo se quedaba un pedazo de yo, un bosquejo, un boceto de este errante perenne y eterno, de ideología caduca, por supuesto, y de riendas sueltas y el pelo a lo loco y ... acostado en una plaza, abrazado, veo los edificios recortados en este tan azuladamente cielo.

viernes, marzo 06, 2009

desert eagle desganada


Cómo me gustaría, joder.

Como me encantaría verte atado de pies y manos a esa silla.
Cómo me gustaría acercarme con una desert eagle en la mano y ver cómo tu cara enrojece y se angustia. Ver cómo empiezan a rodar esas lagrimitas junto con unos inteligibles balbuceos que se oirían al tener tu bocaza cerrada con un esparadrapo.

Cuánto me encantaría quitarte de un tirón la cinta plateada de la boca y meterte la pipa en ella mientras lloriqueas unos “no, por favor”.
–¿lo sientes?- te diría.
–¿notas el sabor del hierro mezclándose en tu saliva? Curioso que ese vaya a ser tu último sabor, ¿no?- fantástico.

Cómo me gustaría, además, magullarte un poco, a lo reservoir dogs, y que llores…cómo me gustaría pasearme delante tuya y cantando mientras estás atado a esa jodida silla y sufriendo, sin saber en qué momento te apuntaré con la 5.0.

¿Y dónde mierda se encuentra esa silla que tanto añoro? ¿Quién la tiene? ¿Dónde cojones está? ¿Dónde está la llave que me la da?
La clave es esa silla, tiparrejo, no lo dude; si la tuviese, estaría usted en ella, seguro, lloriqueando…lloriqueando y diciéndome que no tengo motivos…¡pero cuántos errores, por favor, pero cuántos!


Ni te imaginas lo que guardamos en los corazones los locos de atar…

Tiene usted mucha suerte…
ich hab´ keine lust

miércoles, febrero 25, 2009

Juan Ramón Munet Batcát (mogway)

sentado en una silla de madera de culo redondo en el balcón, una silla con, quizá, cincuenta años. Las piernas abiertas y sobre ellas una suerte de escopeta o de fusil o no sé que clase de regulador.
una pipa de tabaco en la boca le acompaña; no es tabaco normal, es un tabaco que él planta; no la droga ésta de los jóvenes que les pudre el cerebro, un tabaco bien bueno, jodídamente bueno, irremediablemente bueno, tan bueno que te eyacula el alma al mascarlo.

la camisa abierta a mitad del pecho y los tirantes marrones sujetando sus pantalones con, quizás, algunos veinte años también.

su cara, ya no es lo que era antes, se siente cada mañana ante el espejo como si le hubiesen tirado de la piel y ésta se hubiese quedado colgando; y los peluchos grisesblancos de la barba tampoco son lo que eran antes, ahora son sólo meras coincidencias.
su labio superior caído por haber llevado bigote antaño y los ojos escondidos adentro de sus cuencas, la mirada perdida, mirando al final de la calle que se ve desde su balcón.
nadie en ella ya pasea, sólo drogadictos y putas y algún maleante maloliente.

Nada es lo que antes era, nada tiene sentido ahora, ¡que salga a palestra el jodido imbécil que cambió todo esto! ¡que salga de su rolrois si tiene los cojones de presentarse ante mí!, decía a grito limipio y desgarrado desde el balcón.
daba igual, nadie respondía, ni tan siquiera aparecía aquel patán que lo cambió todo, no. no por nada, sino porque no lo había.

las manos enormes apoyadas en los extremos de la escopeta de caza; y su pelo, grisáceo, sin nada que aportar ya al mundo además de experienciahistoriasconsejosyverdadescomotemplos.

¡qué más le daba a él lo que pensaran de él o lo que con él hicieran ahora que nadie lo valora!? ¡qué demonios más da!?



empezó


murciélagos salieron de todos los cajones y rincones y armarios y bajocamas que tenía en su casa. un griterío inmenso.
Gerona ahora calló, ni ella misma sabía en qué mes estaban ni en qué estación ni qué mierda era lo que estaba pasando en ese puto año tan maravilloso.
Gerona se estremece.

todos esos murciélagos, ahora, salían rodeando al viejo inutilizado por todas y cada uno de las personas que había conococido, el viejo.....se volvía loco.

SE VOLVÍA LOCO, pero...

había nubes ahora y el cielo gris las sostenía, y se veía perfectamente por la calle, era pleno día.

el viejo sentía cada vez más la sed de sangre tan necesaria y justa arremetiendo contra su pecho a base de grandes placajes. uno tras otro, otro tras el otro; y tras éste último otro, otro otro y otro

al viejo loco le cambió la mirada

¿qué podía hacer? díganme!
¿qué mierda podría hacer un viejo loco con una escopeta en las toscas manos y un rápido índice para tirar de gatillo tras asquearse tanto del mundo?

saltó

saltó al suelo desde el balcón y probablemente se rompió un par de huesos y la cadera, pero, admirablemente, podía continuar. algo magnífico le movía.

ligero el paso cuesta arriba, arrastrando una pierna. un tiro, pah!, un yonkarra al suelo y rodando cuesta abajo; gente que venía por la calle ahora huye despavorida.

patada en un puerta de un bar y masacre magistral ipso facto... uno tras otro, todos los feligreses untaron el suelo de sangre.
al dueño del bar le cascó con la culata en la cabeza mientras le agarraba de la camisa...y le escupió y el esputo se estampó en su frente y se deslizó por su cara hasta el cuello, negro y denso esputo; y acto seguido le metió la pistola en el estómago y disparó.

el viejo loco estaba muuuuuy cuerdo


conforme salía, junto al sonido de sus pasos sobre los charcos del bar, vio a uno de estos guardias jovenzuelos que se deciden a conquistar el mundo desde una plaza de policía en un jodido pueblo de mierda, mentecatos comepollas, lameculos chulescos y prepotentes. le disparó sin dudarlo, sin dudarlo un tiro al pecho y se acabó el muchacho. métete ahora esa cresta engominada por el culo.

siguió andando calle ariba con un tiro en el brazo izquierdo y soltando sangre para regalarla al mundo y regarlo con ella y redimirlo al más puro estilo cristiano.

un tullido loco avanzaba por las calles de gerona de mil novecientos treinta y tantos o dos mil no se cuantos con una escopeta en la mano matando a gente despistada que no tenía culpa de nada; precisamente por no ser culpables y haberlo consentido merecían el disparo


pah! otro disparo...
cartuchos al suelo: podías encontrarlo en cualquier sitio, sólo debías seguir sus migajas, su hambre destructiva y su nada que perder.

se hubieron de juntar diez antidisturbios o veinte con escudos porras y armas rodeándolo para no dejarlo salir, recibiendo disparos uno tras otro e intentando derribar al viejo demente con tiros en la cabeza y en el pecho y él seguía de pie...disparando al mundo que lo había matado, desparramando trozos de cráneo y sesos al suelo, disparando a la autoridad que quería acabar con su vida, que quería acabar con la libertad de un anarquista o de una persona completamente normal que simplemente supo seguir la línea de puntos. espasmos a cada disparo y cantaba una alegre canción con su atronadora voz.

ni anarquismo ni pollas... sed de sangre... el mundo le empujó al rincón en el que se necesita ver derrames de sangre y gentes por los suelos de rodillas ante otros llorando y tapando sus huecos de balas, necesitaba ver a niños de 4 años al lado del cadáver de sus padres sin casi poder comprender, necesitaba sentir que no sólo era dueño de su vida, sino de la de los demás....necesitaba esa fantástica palanca de control y manipular la realidad para ver el resultado... el excelente resultado.
.
.
.
juan ramón cayó al suelo desplomado clavando la mirada en el cielo con una sonrisa, mil boquetes en su cuerpo, la ropa tintada granate y un charco en el suelo que bañó al mundo entero.

juan ramón, un día, fantaseó con administrarse un tiro.

domingo, febrero 22, 2009

hablábamos con cho

A veces, cho, a veces.

Ese es el tema que me inquieta, claro, a veces; dicen, a veces.

El hecho de que a veces te agarre del pelo y te lance el rostro contra el escritorio para, simplemente, verte sangrar, me excita jodidamente.
Comprendo que, a veces, te pueda sentar mal que te plante el antebrazo en la frente y te retire la cabeza hacia atrás para con un cuchillo ver tu yugular respirar al aire libre, agarrarte con fuerza del pelo y deslizar la hoja sobre el cuello y destrozar, como siempre, algo bello.

Quieren convencernos, cho, pero las cosas no siempre son bellas.

Pero a veces me siento en el show de truman y defeco en sus difuntos, cho, y me miran con aprecio como diciendo que no sé lo que hago y ni tan siquiera donde estoy, cho.
¿qué le vamos a hacer?

A veces me casco unos chupitos de cointreau con larios y vodka solamente por conocer el dolor y disfrutarlo, y ver cómo se nubla el mundo y cagarme en la realidad.

Demasiadas veces he tenido que sacar de casa un cadáver envuelto en plástico con la cara angustiada, cho.

La Angustia, cho, la Jodida y puta Angustia, cho.
La Angustia, a veces, se te sienta al lado y te ves obligado a invitarla a beber, y al rato, pero sólo al rato, a veces, dice de besarte.


Calla y deja que me retire la bala del karma, cho