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domingo, mayo 12, 2013

El Animal

el lobo que aúlla solo a su soledad.

El lobo que mira atento mi cuerpo queriendo comprender que yo también sea un animal y que yo también aúlle. Porque el ser humano es animal pero lo rechaza, y el lobo no lo sabe porque el lobo es animal, y piensa que el hombre también es animal, pero es piedra, piedra que sabe. El lobo vive haciéndose y siendo una constante en su repliegue sobre el mundo; el lobo es también el águila que cae en picado y agarra al conejo que es también el lobo, que a su vez también es lobo un poco el momento y las garras haciendo la piel sangrar. El lobo es como una tea arde. El lobo es un continuo entre su cuerpo y su mente y su alrededor; sus patas son también su suelo y sus orejas son también su aullido, que también es un grito oído a lo lejos, como también su pelo es su viento no por pertenecerle a él ni por ser en cierto modo suyo, sino por cabalgarse a sí misma la vida apoyada en sus formas.
La sábana que se despega del edredón sin que puedas saber del monstruo que esconde, eso es el lobo

aullándose solo a su soledad.

Y el ser humano es la piedra en medio del engranaje haciendo colapsar la máquina y el cuerpo, que lo hace cadáver presentando la posibilidad de la finitud, interrumpiendo constantemente su repliegue animal sobre el mundo para hablar del propio repliegue, simplemente porque puede. El ser humano es lo que chirría y hace quebrar las ruedas del carro haciendo que éste vaya tan rápido y lejos como nunca fue. Es un animal que quiere serlo sin dejarse serlo, interrumpiéndose.

es lo más lejano que hay de la sábana
y a la misma vez es su máxima expresión

lunes, enero 16, 2012

El Momento y La Paradoja

el tic tac ya no dicta. el tic tac se somete al dictador que lo retuerce a la vista y sin que lo veamos, que lo hace nacer por un agujero y desaparecer en cierto punto del cielo para volver a reaparecer, bajo tus pies, desiertos. No hay dogma y hay caos, por tanto. En tanto que no hay norma ni sombra si no hay luz, el reloj no tiene sentido; lo único que tiene sentido es escurrirlo como una toalla sobre mi boca para que caiga la última gota y verlo brotar de mi pecho y de mis manos. Y de mi luz mi sombra, porque me duele la vista de ver al dictador que impide al reloj dictar y hacer el tic tac.


A dos minutos de darte un patadón de suela en medio de la espalda. Y gritarás en lo alto de la escalera.

A menos de dos minutos aún para que te dobles y te retuerzas como un ciempiés bajo mi suela,

a algo menos de que saque en ti la falta y salgas directo a hacer home run por las escaleras.

en poco más de un minuto y medio rodarás como un tonel medio lleno de mierda agarrándote la barriga en el suelo.

Al minuto y medio exacto volverás a gritar,
absorto, sin parar de llorar,
en medio del salón como una oruga retorciéndose de asco,
meciendo su dolor en estertores de miedo.

Al muy poco empezaré a bajar las escaleras
tranquilo,
calmado el paso,
sonrío,
danzando escalones,
escuchando cómo te agarran mis dolores.

No pasarán dos segundos más para que entres en pánico, para que una idea se esboce en tu mente: la idea de que tan sólo exista mi sombra.

Cuando falte menos de un minuto, tus gritos y alaridos serán sollozos y aullidos. No te atreverás a gritar cuando esté tan cerca, sería desafiar a tu propio pánico. Te habrás convertido en un animal.

A menos de medio minuto de que vuelva a patearte la cabeza, saco de mierda, penalti fuerte. Mira hacia la puerta.

Ya sólo podrás entender, pero no moverte ni hablar; y verás mis zapatos delante de tu charquito brillante de sangre. Y tampoco entenderás una mierda, porque serás un vegetal.
Y me verás,
cuclillas las rodillas,
y oirás un susurro que ya ni entenderás, y notarás mi lengua deslizarse, lacerante, por tu oreja, y llorarás, más aún, sin poder comprender siquiera tus espasmos.

Y sólo faltaran diez segundos,

y me levanto,
(nueve)
crujo mi cuello,
(siete)
y mis dedos,
(seis)
giro y te escupo
(cuatro)
andando hacia la puerta,
(tres)
y la abro,
(uno)
y salgo
y la cierro suave,
despacio.


y antes de cerrarla vuelvo a arrastrar todo tu peso de otro patadón en lo alto de la escalera, violador de mierda, dictador, montón de basura.