(va en serio lo de que esto no se lee sin música de fondo:
https://www.youtube.com/watch?v=oTbObag1r0I&hd=1
ále)
Lo podía jurar.
Estaba jodidamente nervioso porque lo podría haber jurado.
Él sabía que eso había sido real, pero de repente se vio como solo, se vio en medio de una plaza mojada a las cinco de la mañana y sin nadie que corroborase su historia.
Sí, lo fue. O no. Pero definitivamente lo sintió, y ésa era su verdad del mundo, su transparencia, su confusa claridad. Y eso lo mantenía vivo. Pero también sentía el resto de su vida muerta.
Sintió que era libre, sintió que se deshacía debajo de la lluvia y que sus poros no eran más que gotas y que su risa no era otra cosa que el suelo vibrando siéndolo todo, y que podía haber sido también el viento y el cielo, que sus manos lo podían tocar todo, incluso el fondo de su propia voz...
Fue libre, y lo fue un instante...
Sintió su piel deslizarse por los muros y su mirada inundando las sombras y los rincones, sintió que giraba sobre sí mismo y que se elevaba. Se sintió color, sintió los sabores de los sonidos y los sonidos de sus formas...
Lo tenía todo: fue libre, y lo fue sólo un instante.
No puedo explicarlo.
Fue libre.
Y ahora no le queda más que el recuerdo, y sólo se queda solo.
Miradlo,
porque un ser humano nunca fue tanta poesía. Porque su llanto abarca toda su obra. Porque ahora es un engranaje autómata que no para de cumplir su infinita misión justo en el medio de una gran máquina destrozada, destartalada; y si te acercas a las puertas de su hogar puedes escuchar el sonido repetitivo de un engranaje que chirría en soledad. Ahora no es más que el recuerdo de algo que fue, pero que FUE, con mayúsculas. Un viejo senil que repite una y mil veces su mantra de infancia, ¿dónde está Luna?
Y ya no tiene dirección. Porque ya no es. Porque ahora es sólo una prisa, una turbulencia, una ausencia, un tarado que se masturba compulsivamente como un mono del zoo.
Pero fue libre, y eso es indeleble: no hay manera de borrar un susurro de esperanza. Aunque le llene cada noche sus ojos en lágrimas, aunque su fugaz libertad le pese siempre como un yunque en el pecho, siempre... y pese a eso...
fue libre, y no hay manera de borrar un susurro de esperanza.
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viernes, abril 04, 2014
miércoles, marzo 26, 2014
De cómo cobran vida
Antes siempre vencía a la muerte porque mis miedos no tenían forma, son sólo miedos. Ahora que me hago mayor, van tomando formas, haciéndose mi muerte. Durante un tiempo me dieron igual, pensaba en poder escribir sobre ellos e ir matándolos, poco a poco; los pintaba en un papel y podía hacerlos volar o arder.
Ahora me devoran por dentro, con el cuerpo enterrado hasta el cuello atravesado de lombrices, me devoran la cabeza los monstruos que nunca tuvieron forma. Y hoy se forman, se retuercen en sus nombres y apellidos, en su presencia; toman forma en mi violencia que siempre fue poética y la hacen hoy (ayer) cuerpo.
Mi violencia que era un sueño es ahora carne, es músculo, es estampida real contra el cuerpo de mi monstruo de mil caras.
Mi monstruo es real, como real es la partida: absurda realidad vacía. Me cago en sus muertos.
Era verdad, joder.
Era verdad que la gente se volvía loca, era puta verdad. Era verdad que la violencia de un huracán se puede dar en un cuerpo quieto y lleno de ansiedad, que los ojos se salen de las cuencas, que hay miradas que penetran más que el tiempo, y que poder tener acceso a todo
(poder
tener
acceso
a Todo)
es un auténtico acceso de locura.
Y si ahora me cuento entre los locos, entre las mentes que se pierden ... ¿qué mierda queda de mi?
Queda la violencia que, sin ser ya poética, es cruda como la oscuridad que me mece y me come. Queda mi cuerpo que es mi mente; queda el estruendo de hacerle frente al monstruo, romper el sonido por quebrarle la vida
de lo que yo pensaba que era, sólo queda un llanto ahogado, un niño solo, una tediosa llanura vacía
Etiquetas:
insomnio,
transfiguración
miércoles, mayo 08, 2013
pesadillas
http://www.youtube.com/watch?v=GZbuA7r17uk
Me pueblo a mí mismo de vientos de cementerios,
de movimientos violentos.
Si los sueños se apagan
se esconden en ráfagas,
se agarran a trazas de sal en la herida.
A la noche, de nuevo,
descorporizo mi cuerpo
y me visto de telas de sueños
de vientos ajenos,
de cementerios modernos.
A la noche, de nuevo,
se llenan mis huecos
de llantos y vuelcos.
Me encuentro y apesto,
retuerzo mis huesos
buscando el crujido.
Me visten las telas de almizcle,
que soplan e insisten,
acodando declives,
que envuelven en bucles mis sueños de luces,
y el llanto que sueño me despierta enfermo.
Soy la noche abriendo la boca
gigante
y muerta de miedo,
comiéndose el mundo,
atenazando en sombras la luz que
gimiendo
se apaga.
Soy la curva celeste haciendo pequeño el teatro de cemento desde el que me pienso
Me pueblo a mí mismo de vientos de cementerios,
de movimientos violentos.
Si los sueños se apagan
se esconden en ráfagas,
se agarran a trazas de sal en la herida.
A la noche, de nuevo,
descorporizo mi cuerpo
y me visto de telas de sueños
de vientos ajenos,
de cementerios modernos.
A la noche, de nuevo,
se llenan mis huecos
de llantos y vuelcos.
Me encuentro y apesto,
retuerzo mis huesos
buscando el crujido.
Me visten las telas de almizcle,
que soplan e insisten,
acodando declives,
que envuelven en bucles mis sueños de luces,
y el llanto que sueño me despierta enfermo.
Soy la noche abriendo la boca
gigante
y muerta de miedo,
comiéndose el mundo,
atenazando en sombras la luz que
gimiendo
se apaga.
Soy la curva celeste haciendo pequeño el teatro de cemento desde el que me pienso
jueves, marzo 14, 2013
A la noche
La sensación que me descoloca,
que seca a la noche mi boca,
alborota y despoja de ropa
a mi pequeña cabecita loca.
Maldigo al extraño que arropa
la duermevela suave
que despacio,
despacio,
el alma me roba.
¿No es aquello que brota la última gota?
Normal que derrame,
a la noche,
los ríos de firmeza que el suelo no tocan.
Me ata mi toga de sogas,
me impide soñar.
Languidece,
mi luz ya no enfoca.
Otro aliento de luz se me opaca,
efluvio de vida que triste se escapa.
No es la lengua a la poesía paralela,
es sucia estratagema que pesa,
que quema.
No es el miedo al tiempo,
es otra cosa,
¿acaso no acosa el miedo al ocaso?
Es mi iceberg hoy, sin rumbo,
constante deshielo;
a marchas forzadas soplando fuego.
El fuego no es viento ni primavera:
es una boa que en suave seda envuelta,
me traga, me engulle, devora.
Y se va, dejando a su paso su aroma.
La ausencia
de mí mismo
en mí
es un nicho de muerte.
La basta figura del miedo atronador
haciendo del ocaso el filo de un hilo,
afilado y doliente cuchillo
que siembra mi tiempo de noches en vilo,
cortando, serrante,
el duro recuerdo de un cuerpo ahora frío,
frío.
A la noche me visto de llanto,
me envuelvo, me alambro
de espinos y clavos.
Me enquisto la vida,
encalla mi barco en barrenas de salmos.
domingo, marzo 03, 2013
El Final de la Guerra
(prohibido leer sin sentir)
http://www.youtube.com/watch?v=B9pPNg2d3eA&NR=1&feature=endscreen
He quedado destartalado. Esta batalla ha durado mucho más de lo que a mí mismo me prometí, los muertos se cuentan por millones. Pero es una batalla distinta, es una batalla que pone final a una Guerra, la Guerra en la que te disputé al Destino, la Guerra que da vida.
Esto no es un corazón, es una espada errante clavada en un corazón. Lo de mi pecho no era un nudo, era una soga marinera forjada en alta mar a las más bajas temperaturas. Ríos de tinta que han ahogado batallones, tempestades que se han llevado ejércitos, lágrimas brillantes que han devuelto la vida a gigantes, estampidas de mamuts que han arrollado emociones y han espantado miedos, cañonazos que en medio del mar han hundido poemarios enteros, nubarrones que se han abierto para dejar caer un miedo infeccioso que hoy el Sol hace desintegrarse, en amaneceres que han traído la Primavera y los trinos de los pájaros, montañas de cadáveres que escondían tesoros, ciudades eternas reducidas a recuerdos, invasiones oníricas repelidas por dragones, fuegos valirios que han derretido el Hielo en el que quedé congelado.
Esta batalla se libró en mi ausencia. Estuve en coma. Y seguí luchando contra la Muerte, pues la Resistencia es transversal, y no hay frente perdido ni ganado, no hay batalla que yo diese por perdida, nunca. He hecho de un sueño profundo una batalla que he librado contra la Muerte y el Destino, en la que la Muerte se rindió cundo me alcé gigante sobre la espada que, clavada en mi pecho, derramaba a través de sí la sangre que estercola el pasado y destiñe el presente, la sangre que construye los frutos del futuro. He visto cómo mi fuerza no era física, cómo todo estaba por nacer, cómo de un alma humilde surgían huracanes y terremotos; cómo se tornaba de noche durante la Guerra y el Destino no presentaba batalla, simplemente huía contigo inerte entre sus brazos, como si de un titán absorto, autista, desorientado, se tratase, sin darme la opción de morir en sus manos, sin darme la opción de desatar el kaos, sin darme la opción de entregar mi vida a esta lucha, de mover con mis brazos el Tiempo y forzar a la Tierra a volver atrás, por tenerte.
Y alcancé al Destino, y en un valle de lágrimas llegó la Primavera y Tú fuiste, Tú tomaste forma sin avisar, en un momento en el que me creía perdido, condenado al ostracismo solitario, condenado a vivir en una soledad más que concurrida. Me creí condenado al desahucio de mi alma, a buscar como alma errante sin principio ni fin... y entonces todo tomó forma, y la forma fuiste Tú. De repente lo entendí: entendí que el contenido, todo este tiempo, habías sido Tú; que yo no tenía por qué morir como nada en hipóstasis de consuelo; que era posible, que no había por qué buscar y que podía, por fin, vivir, contigo, feliz.
Y esto me abrumó: toda una vida buscándote y te he encontrado, y mi vida basada en buscar debería tomar ahora sentido, y lo que toma es miedo. Miedo a perderte, miedo a la vida, miedo en sus infinitas formas de expresión caído de una nube que todo lo cubre, tapando la faz de mi tierra. Y el miedo me cubrió hasta el pecho. Y lo que pensé que era miedo hasta el pecho resultó ser un nudo, un nudo hundido en lo profundo de mi pecho que ha paseado mi alegría, como un niño pasea su globo, durante todo este miedo; y por fin entendí la espada de mi pecho:
...
la espada que un día me ensarté para librarme era la que hoy tenía que blandir para librarnos. Y me alcé con ella a tumba abierta, decidido a recuperarte del Destino, que huía incesante; y corté el miedo, y desangré al Tiempo; y el Destino cayó, torpe, tropezando, al suelo, dejándote caer en un grito, y desperté del coma. Y gané la Guerra, gané mi Libertad.
Había perdido todas las batallas, pero sabía que no perdería la Guerra. He vencido al Destino y soy la Historia. El premio soy Yo, detengan al Tiempo.
http://www.youtube.com/watch?v=B9pPNg2d3eA&NR=1&feature=endscreen
He quedado destartalado. Esta batalla ha durado mucho más de lo que a mí mismo me prometí, los muertos se cuentan por millones. Pero es una batalla distinta, es una batalla que pone final a una Guerra, la Guerra en la que te disputé al Destino, la Guerra que da vida.
Esto no es un corazón, es una espada errante clavada en un corazón. Lo de mi pecho no era un nudo, era una soga marinera forjada en alta mar a las más bajas temperaturas. Ríos de tinta que han ahogado batallones, tempestades que se han llevado ejércitos, lágrimas brillantes que han devuelto la vida a gigantes, estampidas de mamuts que han arrollado emociones y han espantado miedos, cañonazos que en medio del mar han hundido poemarios enteros, nubarrones que se han abierto para dejar caer un miedo infeccioso que hoy el Sol hace desintegrarse, en amaneceres que han traído la Primavera y los trinos de los pájaros, montañas de cadáveres que escondían tesoros, ciudades eternas reducidas a recuerdos, invasiones oníricas repelidas por dragones, fuegos valirios que han derretido el Hielo en el que quedé congelado.
Esta batalla se libró en mi ausencia. Estuve en coma. Y seguí luchando contra la Muerte, pues la Resistencia es transversal, y no hay frente perdido ni ganado, no hay batalla que yo diese por perdida, nunca. He hecho de un sueño profundo una batalla que he librado contra la Muerte y el Destino, en la que la Muerte se rindió cundo me alcé gigante sobre la espada que, clavada en mi pecho, derramaba a través de sí la sangre que estercola el pasado y destiñe el presente, la sangre que construye los frutos del futuro. He visto cómo mi fuerza no era física, cómo todo estaba por nacer, cómo de un alma humilde surgían huracanes y terremotos; cómo se tornaba de noche durante la Guerra y el Destino no presentaba batalla, simplemente huía contigo inerte entre sus brazos, como si de un titán absorto, autista, desorientado, se tratase, sin darme la opción de morir en sus manos, sin darme la opción de desatar el kaos, sin darme la opción de entregar mi vida a esta lucha, de mover con mis brazos el Tiempo y forzar a la Tierra a volver atrás, por tenerte.
Y alcancé al Destino, y en un valle de lágrimas llegó la Primavera y Tú fuiste, Tú tomaste forma sin avisar, en un momento en el que me creía perdido, condenado al ostracismo solitario, condenado a vivir en una soledad más que concurrida. Me creí condenado al desahucio de mi alma, a buscar como alma errante sin principio ni fin... y entonces todo tomó forma, y la forma fuiste Tú. De repente lo entendí: entendí que el contenido, todo este tiempo, habías sido Tú; que yo no tenía por qué morir como nada en hipóstasis de consuelo; que era posible, que no había por qué buscar y que podía, por fin, vivir, contigo, feliz.
Y esto me abrumó: toda una vida buscándote y te he encontrado, y mi vida basada en buscar debería tomar ahora sentido, y lo que toma es miedo. Miedo a perderte, miedo a la vida, miedo en sus infinitas formas de expresión caído de una nube que todo lo cubre, tapando la faz de mi tierra. Y el miedo me cubrió hasta el pecho. Y lo que pensé que era miedo hasta el pecho resultó ser un nudo, un nudo hundido en lo profundo de mi pecho que ha paseado mi alegría, como un niño pasea su globo, durante todo este miedo; y por fin entendí la espada de mi pecho:
...
la espada que un día me ensarté para librarme era la que hoy tenía que blandir para librarnos. Y me alcé con ella a tumba abierta, decidido a recuperarte del Destino, que huía incesante; y corté el miedo, y desangré al Tiempo; y el Destino cayó, torpe, tropezando, al suelo, dejándote caer en un grito, y desperté del coma. Y gané la Guerra, gané mi Libertad.
Había perdido todas las batallas, pero sabía que no perdería la Guerra. He vencido al Destino y soy la Historia. El premio soy Yo, detengan al Tiempo.
martes, agosto 09, 2011
gratitud que me transmites
no hay nada que me guste más que acercarme a ti mientras duermes la siesta y, con la tenue luz que siempre ha de acompañar a las siestas, oler tu piel desnuda, y disfrutar del olor del descanso de tu sonrisa tranquila.
pelo rubio al viento para un verano diferente y maravilloso.
pelo rubio al viento para un verano diferente y maravilloso.
domingo, junio 20, 2010
alta traición
no hay humanidad que atienda este desbarajuste. No son hormonas si el río no las lleva. No es el tiempo ni es la distancia, es otra cosa.
es cuando estás, cuando eres, cuando apareces y te contoneas, cuando bailas en mi cuello. cuando te inquietas, cuando lloras, cuando te excitas en otros cuerpos.
No hay humanidad, te lo garantizo, que pueda sujetar las fuerzas de este titán empujando a los continentes. El ímpetu de la destrucción, el conato del amor, la insuficiencia de esta corta existencia que une ambos sentimientos en uno sólo y volviéndolo inconcebible. Arrastro las cadenas que me lanzan y mi cuerpo gris e inmenso encarnizado brilla en pos de tu dulce figura bailando en el tambor de mi corazón, tan lejano ahora.
¿lloro? ¿quieres que llore en las puertas de tu vida? ¿quieres que corra el riesgo de que vuelva a no poder abrazarte? sí, siempre abrazo con miedo, pero es el miedo quien atemoriza.
Hermanos, os acuso de alta traición.
alta traición, hermanos.
No puedo luchar contra vosotros.
Sois lo poco que me queda, y vagáis mi vacuidad dejándome tan solamente sólo.
Sois mis anclajes a este mundo que tanto asco me da.
Os lleváis el alma de mi alma y mi complemento en prematura turgencia.
el miedo atemoriza, y la cobardía a estas alturas es innombrable, pero se siente.
¿Tan imposible quedas ahora que tanto brillas, eva?
tan quédamente solo...
es cuando estás, cuando eres, cuando apareces y te contoneas, cuando bailas en mi cuello. cuando te inquietas, cuando lloras, cuando te excitas en otros cuerpos.
No hay humanidad, te lo garantizo, que pueda sujetar las fuerzas de este titán empujando a los continentes. El ímpetu de la destrucción, el conato del amor, la insuficiencia de esta corta existencia que une ambos sentimientos en uno sólo y volviéndolo inconcebible. Arrastro las cadenas que me lanzan y mi cuerpo gris e inmenso encarnizado brilla en pos de tu dulce figura bailando en el tambor de mi corazón, tan lejano ahora.
¿lloro? ¿quieres que llore en las puertas de tu vida? ¿quieres que corra el riesgo de que vuelva a no poder abrazarte? sí, siempre abrazo con miedo, pero es el miedo quien atemoriza.
Hermanos, os acuso de alta traición.
alta traición, hermanos.
No puedo luchar contra vosotros.
Sois lo poco que me queda, y vagáis mi vacuidad dejándome tan solamente sólo.
Sois mis anclajes a este mundo que tanto asco me da.
Os lleváis el alma de mi alma y mi complemento en prematura turgencia.
el miedo atemoriza, y la cobardía a estas alturas es innombrable, pero se siente.
¿Tan imposible quedas ahora que tanto brillas, eva?
tan quédamente solo...
miércoles, abril 29, 2009
ven, acércate a mí
ven y acércate y pégame que me encanta el sado.
ven y hazme sentir que podemos volar sin levantar los pies del suelo.
ven y que vengas con asaltos a bancos y con heridas leves a inocentes seres.
ven y acompaña a este cabrón en el mundo de los sin condón, que este sida es para todos, no?
ven y dime que me quieres cuando sólo me tienes cariño, y fóllame como una cerda mientras caen tus pechos en mi cara y el sudor nos desarma.
ven y baila hasta que se te caiga el cuerpo, desnuda, carne podrida y trémula: dámela de comer, que me encanta.
ven con tus carnes suaves y rosas y hazme el amor y abrázame después.
ven, hasta que, hechos pedazos caidos del techo, sudemos a muerte en la competición de los buenos momentos.
ven a mi casa a ganar el campeonato de zanahorias y llevarte el primeeeer premio.
salta desde lo más alto. ven volando (si te atreves). ven volando y búscame por donde sabes que no puedo estar, proque allí me siento a esperar al viento, a ver cómo llegan los "es que no entiendo" y a golpearlos con hachas de asaltos desde la azotea impenetrable desde la tierra.
soy aquel que consuela desde la suela de un zapato hasta la caspa más densa, pero con las riendas sueltas, perdido.
ahora siéntate, a mi lado. escucha esta canción y termina este cigarro, relajada, mientras te miro. mientras crece mi náusea (mis ganas de vomitar de nuevo), el placer de regurgitar algo que ya ha sido tuyo.
ven y sostenme el pelo mientras se me llenan los ojos (boca abajo) de lágrimas nacidas de apretar el estómago. ven y hazme que sienta limpieza después de haber echado a la mierda toda esta basura.
pero en serio, ven. termina ese cigarro sentada a mi lado y déjame mirarte hasta que venga el sol.
duérmete.
ven y hazme sentir que podemos volar sin levantar los pies del suelo.
ven y que vengas con asaltos a bancos y con heridas leves a inocentes seres.
ven y acompaña a este cabrón en el mundo de los sin condón, que este sida es para todos, no?
ven y dime que me quieres cuando sólo me tienes cariño, y fóllame como una cerda mientras caen tus pechos en mi cara y el sudor nos desarma.
ven y baila hasta que se te caiga el cuerpo, desnuda, carne podrida y trémula: dámela de comer, que me encanta.
ven con tus carnes suaves y rosas y hazme el amor y abrázame después.
ven, hasta que, hechos pedazos caidos del techo, sudemos a muerte en la competición de los buenos momentos.
ven a mi casa a ganar el campeonato de zanahorias y llevarte el primeeeer premio.
salta desde lo más alto. ven volando (si te atreves). ven volando y búscame por donde sabes que no puedo estar, proque allí me siento a esperar al viento, a ver cómo llegan los "es que no entiendo" y a golpearlos con hachas de asaltos desde la azotea impenetrable desde la tierra.
soy aquel que consuela desde la suela de un zapato hasta la caspa más densa, pero con las riendas sueltas, perdido.
ahora siéntate, a mi lado. escucha esta canción y termina este cigarro, relajada, mientras te miro. mientras crece mi náusea (mis ganas de vomitar de nuevo), el placer de regurgitar algo que ya ha sido tuyo.
ven y sostenme el pelo mientras se me llenan los ojos (boca abajo) de lágrimas nacidas de apretar el estómago. ven y hazme que sienta limpieza después de haber echado a la mierda toda esta basura.
pero en serio, ven. termina ese cigarro sentada a mi lado y déjame mirarte hasta que venga el sol.
duérmete.
domingo, abril 19, 2009
agobios de millonario
me perdonarías si pienso en mí?
me perdonarías si escribo cien volúmenes de cosas que no me atrevo a decirte?
me perdonarías si un trafalgar como yo sólo consigue hacerte daño?
me perdonarías?
me perdonarías si te quedas en mi memoria por mucho más tiempo de 19 días y 500 noches?
me perdonarías?
me perdonarías si a cada paso que das te acordases de mí y ese charco de lágrimas llevase mi copyright?
no, no pido perdón. para qué? si ya no me vas a perdonar.
necesito volver a escribir y a volar. no puedo con esta seguridad de que estoy vivo
me perdonarías si escribo cien volúmenes de cosas que no me atrevo a decirte?
me perdonarías si un trafalgar como yo sólo consigue hacerte daño?
me perdonarías?
me perdonarías si te quedas en mi memoria por mucho más tiempo de 19 días y 500 noches?
me perdonarías?
me perdonarías si a cada paso que das te acordases de mí y ese charco de lágrimas llevase mi copyright?
no, no pido perdón. para qué? si ya no me vas a perdonar.
necesito volver a escribir y a volar. no puedo con esta seguridad de que estoy vivo
domingo, diciembre 28, 2008
James Joseph Cialella, un héroe
-no lo entenderías ni aunque te lo dijese mil veces, jane- atiné a decirle mientras me abrochaba la camisa blanca sentado a los pies de su cama.
.pruébate, amor, no perderás el tiempo, te lo aseguro, pero no marches, no tevayas dejándome sola, ME DEJAS SOLA!- me gritó tras lanzarme el vaso con whisky que había en su mesita de noche, pero falló, siempre que me lanzan un vaso con algo así sucede.
-tranquilízate, jenny, corazón, sabes que no me quedaré por mucho que grites, así que no provoques lo que no debes provocar. Me voy- dije levantándome y cerrando a mi paso la puerta que separaba su horrible llanto y mis andares apresurados.
Debía llegar pronto, cualquier retraso lo estropearía todo, llegar justo a tiempo era la clave de todo.
Llegué al lugar preciso, entré en el enorme portal y me dirigí hacia taquilla con la mala suerte de haber olvidado el nombre de la película...joder...cuál era el jodido nombre de esa película...
sabía que aparecía el chico este rubio de titanic, el bradd pit ese o como diantres sea. Se lo dije (-una para la última de brad pit-) y me la dió (a cambio de unos dolorosos 5.50, la de cosas que tenía que hacer un hombre honrado para cumplir un jodido cometido!).
entré a la sala y me senté, concretamente donde me salió de los huevos, en el mismo sitio del que nadie podría levantarme.
fue cuestión de minutos, tal y como pensé, todo marchaba bien; llegó esa cariñosa y fabulosa familia que tanto añoraba. No se acordaban de mí, y mucho menos él, ¿cómo iba a hacerlo? ¡no podría! sus sesos de cerdo maloliente jamás le hubiesen concedido ese lujo del que tan agradecido se hubiese encontrado.
No, no lo pienso matar, no está entre mis principios eso de regalar algo tan sublime como lo es la muerte a cualquier paleto repugnante; simplemente un disparo, como si fuese un ladrido, o quizás dos...lo que prefiera la señora desert eagle, según se tercie.
Además, tendría la excusa perfecta, sé cómo funcionan esa clase de piaras: palomitas/colas/barritas de chocolate/ extragrandes (todo extragrande para llenar sus extragrandes y orondos cuerpos) y un griterío de mil demonios....tal y como esperaba, tan predecibles como un reloj suizo...
1 aviso
2
3 avisos
mis palomitas en su cara
un grito
me levanto
le apunto a él
sólo a él
no necesito música ahora
el brazo?
sí, el brazo
pum
me hubiesen gustado unos cuantos más pum....pero sólo se terció uno....
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/27/internacional/1230406488.html
.pruébate, amor, no perderás el tiempo, te lo aseguro, pero no marches, no tevayas dejándome sola, ME DEJAS SOLA!- me gritó tras lanzarme el vaso con whisky que había en su mesita de noche, pero falló, siempre que me lanzan un vaso con algo así sucede.
-tranquilízate, jenny, corazón, sabes que no me quedaré por mucho que grites, así que no provoques lo que no debes provocar. Me voy- dije levantándome y cerrando a mi paso la puerta que separaba su horrible llanto y mis andares apresurados.
Debía llegar pronto, cualquier retraso lo estropearía todo, llegar justo a tiempo era la clave de todo.
Llegué al lugar preciso, entré en el enorme portal y me dirigí hacia taquilla con la mala suerte de haber olvidado el nombre de la película...joder...cuál era el jodido nombre de esa película...
sabía que aparecía el chico este rubio de titanic, el bradd pit ese o como diantres sea. Se lo dije (-una para la última de brad pit-) y me la dió (a cambio de unos dolorosos 5.50, la de cosas que tenía que hacer un hombre honrado para cumplir un jodido cometido!).
entré a la sala y me senté, concretamente donde me salió de los huevos, en el mismo sitio del que nadie podría levantarme.
fue cuestión de minutos, tal y como pensé, todo marchaba bien; llegó esa cariñosa y fabulosa familia que tanto añoraba. No se acordaban de mí, y mucho menos él, ¿cómo iba a hacerlo? ¡no podría! sus sesos de cerdo maloliente jamás le hubiesen concedido ese lujo del que tan agradecido se hubiese encontrado.
No, no lo pienso matar, no está entre mis principios eso de regalar algo tan sublime como lo es la muerte a cualquier paleto repugnante; simplemente un disparo, como si fuese un ladrido, o quizás dos...lo que prefiera la señora desert eagle, según se tercie.
Además, tendría la excusa perfecta, sé cómo funcionan esa clase de piaras: palomitas/colas/barritas de chocolate/ extragrandes (todo extragrande para llenar sus extragrandes y orondos cuerpos) y un griterío de mil demonios....tal y como esperaba, tan predecibles como un reloj suizo...
1 aviso
2
3 avisos
mis palomitas en su cara
un grito
me levanto
le apunto a él
sólo a él
no necesito música ahora
el brazo?
sí, el brazo
pum
me hubiesen gustado unos cuantos más pum....pero sólo se terció uno....
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/27/internacional/1230406488.html
domingo, diciembre 14, 2008
apreturas
quiero tiempo para poder perderlo
quiero un par de días a la semana de ciento y una horas por segundo para poder tirarme al suelo y mirar al cielo
quiero un par de días a la semana de ciento y una horas por segundo para poder tirarme al suelo y mirar al cielo
vislumbraciones nocturnas, de madrugada
Un gran suspiro me coge de la mano y me sienta al escritorio: escribe de nuevo.
...
¡Pero no puedo! Las mayores bestialidades y maravillosas hadas celestiales que podía describir en este blog se me ocurren en la cama. Por no levantarme y apuntármelas se van, se me olvidan.
Ayer, ayer por ejemplo, ayer ví con absoluta claridad y distinción una de esas tantas verdades absolutas. Pero estaba en la cama, tapado, con un par de mantas, sin estufas; los pies ya habían empezado a perder el frío natural con el que se acuestan, ya empezaba a mermarse la actividad cardíaca e incluso cerebral. Estaba en punto y aparte. Pero la vi, lo juro. Era algo tan claro...
Pero no me podía mover.
Me sentía como en mitad del océano dentro de una caja de madera de pino canadá. Baivenes y balancines y zarandeos acosándome, olas y espuma, alguna gaviota y algas sobre mi, el sol dando de lleno sobre la caja.
Y como si para escribir, debiese salir de ésta e ir a la superficie para después volver a la caja. Pero entonces la caja se habría ido hundiendo poco a poco hasta llegar al fondo del océano, hasta llegar a fundirse con medusas brillantes, acordeones marinos, pequeños xilófonos de coral y la linda voz de un oboe que la protegería.
¡Sería terrible!, ¡si intentase recuperarla sería terrible! entraría en el límite de mi aquejada capacidad pulmonar si intentase sacarla de allí...pero...¿por qué sacarla de un lugar tan resplandeciente y acogedor? ¿acaso si yo llegase aunque sea por descuido a un fondo del mar similar me gustaría que me arrancasen de el Lugar donde morí, donde se acabaron las vivencias y peripatéticas aventuras de un ser tan peculiar como yo o como cualquier otro?
Entro, como véis, en una continua contradicción: entre morir congelado en las gélidas y vibrantes aguas del océano, o intentar recuperar mi querida caja para poder sobrevivir a otra noche de invierno, aún costándole la felicidad a ésta, a mi caja, a mi ataúd.
...
¡Pero no puedo! Las mayores bestialidades y maravillosas hadas celestiales que podía describir en este blog se me ocurren en la cama. Por no levantarme y apuntármelas se van, se me olvidan.
Ayer, ayer por ejemplo, ayer ví con absoluta claridad y distinción una de esas tantas verdades absolutas. Pero estaba en la cama, tapado, con un par de mantas, sin estufas; los pies ya habían empezado a perder el frío natural con el que se acuestan, ya empezaba a mermarse la actividad cardíaca e incluso cerebral. Estaba en punto y aparte. Pero la vi, lo juro. Era algo tan claro...
Pero no me podía mover.
Me sentía como en mitad del océano dentro de una caja de madera de pino canadá. Baivenes y balancines y zarandeos acosándome, olas y espuma, alguna gaviota y algas sobre mi, el sol dando de lleno sobre la caja.
Y como si para escribir, debiese salir de ésta e ir a la superficie para después volver a la caja. Pero entonces la caja se habría ido hundiendo poco a poco hasta llegar al fondo del océano, hasta llegar a fundirse con medusas brillantes, acordeones marinos, pequeños xilófonos de coral y la linda voz de un oboe que la protegería.
¡Sería terrible!, ¡si intentase recuperarla sería terrible! entraría en el límite de mi aquejada capacidad pulmonar si intentase sacarla de allí...pero...¿por qué sacarla de un lugar tan resplandeciente y acogedor? ¿acaso si yo llegase aunque sea por descuido a un fondo del mar similar me gustaría que me arrancasen de el Lugar donde morí, donde se acabaron las vivencias y peripatéticas aventuras de un ser tan peculiar como yo o como cualquier otro?
Entro, como véis, en una continua contradicción: entre morir congelado en las gélidas y vibrantes aguas del océano, o intentar recuperar mi querida caja para poder sobrevivir a otra noche de invierno, aún costándole la felicidad a ésta, a mi caja, a mi ataúd.
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