domingo, mayo 12, 2013

El Animal

el lobo que aúlla solo a su soledad.

El lobo que mira atento mi cuerpo queriendo comprender que yo también sea un animal y que yo también aúlle. Porque el ser humano es animal pero lo rechaza, y el lobo no lo sabe porque el lobo es animal, y piensa que el hombre también es animal, pero es piedra, piedra que sabe. El lobo vive haciéndose y siendo una constante en su repliegue sobre el mundo; el lobo es también el águila que cae en picado y agarra al conejo que es también el lobo, que a su vez también es lobo un poco el momento y las garras haciendo la piel sangrar. El lobo es como una tea arde. El lobo es un continuo entre su cuerpo y su mente y su alrededor; sus patas son también su suelo y sus orejas son también su aullido, que también es un grito oído a lo lejos, como también su pelo es su viento no por pertenecerle a él ni por ser en cierto modo suyo, sino por cabalgarse a sí misma la vida apoyada en sus formas.
La sábana que se despega del edredón sin que puedas saber del monstruo que esconde, eso es el lobo

aullándose solo a su soledad.

Y el ser humano es la piedra en medio del engranaje haciendo colapsar la máquina y el cuerpo, que lo hace cadáver presentando la posibilidad de la finitud, interrumpiendo constantemente su repliegue animal sobre el mundo para hablar del propio repliegue, simplemente porque puede. El ser humano es lo que chirría y hace quebrar las ruedas del carro haciendo que éste vaya tan rápido y lejos como nunca fue. Es un animal que quiere serlo sin dejarse serlo, interrumpiéndose.

es lo más lejano que hay de la sábana
y a la misma vez es su máxima expresión

miércoles, mayo 08, 2013

pesadillas

http://www.youtube.com/watch?v=GZbuA7r17uk

Me pueblo a mí mismo de vientos de cementerios,
de movimientos violentos.
Si los sueños se apagan
se esconden en ráfagas,
se agarran a trazas de sal en la herida.


A la noche, de nuevo,
descorporizo mi cuerpo
y me visto de telas de sueños
de vientos ajenos,
de cementerios modernos.

A la noche, de nuevo,
se llenan mis huecos
de llantos y vuelcos.
Me encuentro y apesto,
retuerzo mis huesos
buscando el crujido.

Me visten las telas de almizcle,
que soplan e insisten,
acodando declives,
que envuelven en bucles mis sueños de luces,
y el llanto que sueño me despierta enfermo.

Soy la noche abriendo la boca
gigante
y muerta de miedo,
comiéndose el mundo,
atenazando en sombras la luz que
gimiendo
se apaga.

Soy la curva celeste haciendo pequeño el teatro de cemento desde el que me pienso

miércoles, abril 10, 2013

La Normalidad

Nada.

Absolutamente nada.

Nada nuevo.

Todo normal ... esperabas que el tiempo caminase y que el viento te arrastrase, victorioso, a tu tesoro, sin pausa alguna a tus paseos militares... y no pasa nada, el Sol sigue brillando, sigues sintiendo el viento fresco, sigues de pié, siguen vivos los pájaros e intactas tus fantasías...y no pasa nada, absolutamente nada, nada nuevo, todo normal. Sigues creyendo en tu victoria, en tu rutina de mierda, tus planes; sigues normal, pensando en tu trabajo, en tu polla, en tus cadenas que exhibes como banderas...


Y todo es absolutamente normal.

Todo.

Absolutamente todo.

http://www.youtube.com/watch?v=jGGZ-2W_dLI

Todo normal ... salvo por este hacha que agarro entre mis manos y que con toda mi fuerza y las venas hinchadas te ensarto en el estómago. Todo salvo por este hachazo que te inyecta en sangre los ojos y desorbita tu rostro, salvo por este golpe envenenado que te lanza, como una exhalación, hacia tu verdadero destino que es el crudo suelo; salvo por tus brazos retorciéndose en la sangre de tus lágrimas y tu garganta desgarrada de gritar estertores de muerte. Todo normal salvo por esta sorpresa, por el placer que provoca en mis manos el empuñar la madera de este hacha, salvo por el sabor dulce de clavártela en el estómago y verte morir, salvo por escuchar tus últimas palabras, y yo relamiendo mi vida ante esta epifanía que hace que todo vuelva a ser absolutamente normal.


Yo erguido,
a tu lado, 
sintiéndote morir,
oyéndote relinchar tu muerte,
en forma de nada.
Y el sol de este atardecer cargándome de oxitocina.

Y nada es normal una vez que yo soy aquello que le pasa a los demás. 


Soy el centro de este huracán.
Este titán tiene ganas de más.

sábado, abril 06, 2013

some questions

What may vary?
What ship?
What shore?
Im afraid of the buried past


Just afraid.

viernes, abril 05, 2013

Una forma del tiempo



¿cómo es el tiempo no teniéndote?

Es largo, es raro. Se desliza como una hoja ínfima de cuchillo sobre la piel, corta sin llegar a sangrar pero hiere. El tiempo, sin tenerte, es una experiencia lacerante. El no-tenerte-tiempo es como el vacío, es como un pulmón expirado, plegado, esperando la inspiración. Me siento atravesado por la taxidermia si vivo el tiempo sin tenerte. El tiempo en el que no te tengo es como unos brazos a mi cabeza enganchados forzándome a frenar. Mi cuerpo sabe que el tiempo, no teniéndote, no es tiempo, y demanda el cambio, el giro definitivo; me manda el mensaje de acabar con esto, me manda el mensaje de tirar esta mesa contra la pared, de romperme la camiseta, de tirarme del pelo, de salir corriendo hacia ninguna parte... me manda mensajes confusos que ni yo mismo sé interpretar ni quiero.

El tiempo de no tenerte es hallarme de pié, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados, ante algo que no sé lo que es, pero que respira hondamente, un animal gigante cuya respiración intranquila me desborda por todas partes, me despeina, me inquieta. El tiempo en que no te tengo es como caer, atado de pies y manos y con los ojos vendados, a un precipicio que no acaba, a un vacío sideral que hipostasia el propio tiempo de no tenerte. Esa sensación de vértigo en el estómago es la del tiempo no teniéndote.

El no-tenerte-tiempo es como la niebla, es como estar en medio de una densa niebla, ofuscado. Es como si el espacio ya no existiese, como si esa dimensión ya no importase porque los segundos siguen transcurriendo y yo sigo sin tenerte, incrustado en el tiempo de no tenerte. Y ni mis brazos me veo porque el tiempo de no tenerte es raro de cojones, es el desasosiego, joder.

El tiempo de no tenerte se me impone como la necesidad de buscarte, mi atención se des-serena y se disipa en la niebla como un perro buscando su cola. Mi atención está en ti y ni siquiera puedo pensar el no-tenerte-tiempo para entenderlo y salvarme, y salvarnos.

El tiempo no teniéndote es parar mi corazón, frenar los latidos y sentir la Naturaleza respirando en mí.

La respuesta, sin embargo, al tiempo de no tenerte es salir corriendo en la niebla, lo más rápido que pueda; la respuesta es poner a prueba mi cuerpo y ser yo el que mande los mensajes, la respuesta es buscar el colapso físico, llevar mi cuerpo al límite y dejar atrás la niebla, aunque siga sin tenerte: sólo así podré encontrarte desde el no-tenerte-tiempo. La respuesta es vencerme a mí mismo en esta batalla fratricida.
La respuesta al tiempo no teniéndote es compleja, tanto como el propio tiempo de no tenerte, por eso cuesta encontrar la propia sensación, y de ella la victoria. El tiempo de no tenerte es para no necesitarte, para no reclamarte, para no interpelarte, para no buscar en ti la estrella fugaz que ambos buscamos y que fuera encontraremos. Es para no estar frente a ti, si no a tu lado, para negar el fuego cruzado y respirar juntos en la misma dirección, volando, libres.

El tiempo de no tenerte es para amarte, para pensarte libre, para ver en ti lo más profundo de mi existirme.

Me visto de verbos que nunca entendí para hoy encontrarte al final de esta plaza, con tu pelo rubio destacando sobre el resto (el ingente e infinito resto que es un desdibujo), con tus rizos suaves esperando a mis dedos, con tu mirada escondida en tus gafas de sol, con tu jersey amarillo alumbrando la plaza, con tus vaqueros azules regando la tierra, con tu paso decidido buscando mi rostro, con tu sonrisa...

Con la sonrisa que, tímida, se dibuja suavemente al verme mirándote, en silencio, al fondo; la sonrisa que se convierte en labios que pronto me besan, en suaves colores que llenan de flores mis humores y elevan mi cuerpo saltándose a sí mismo. Los besos que invocan abrazos, los abrazos que besos invocan, la espiral del amarte que a sí misma se invoca y que nunca se nos acaba, haciendo presente el tiempo de tenerte, el tiempo de encontrarte, el tiempo teniéndote. Tu pelo encontrando su sitio en el viento, marcando en ahoras el tiempo teniéndote.


Hay esperas que invocan primaveras, y hay personas que vuelven que son la Primavera (y algún día os contaré cómo).

martes, marzo 26, 2013

La encontré



os pido silencio


que nace la musa,
que viene el susurro,
que nace desnuda.

que peina con gracia sus surcos,
que brilla su cuerpo desnudo,
alquimiando en oro el musgo.

Ella es todas las mujeres que me han roto el corazón,
las primaveras que he llorado, sin saberlo, su ausencia.
Ella es hoy presencia, clamando al mundo inocencia.


Llevaba millones de años esperándote,
millones de partos buscando tu rostro,
millones de vidas naciéndome loco.

Te encontré,
te miro,
te toco,
te beso,
te oigo,
te siento,

...

Te encontré 

lunes, marzo 25, 2013

A la Libertad de tu cuerpo


No estoy hablando de que seas perfecta, estoy hablando de que me da igual. Que no te mido, no te comparo, no te juzgo, no añoro algo que no seas. No entiendo de perfecciones, sólo sé que no me importa qué sea eso. Y sin embargo eres perfecta por ser como eres, tu cuerpo al natural es un homenaje a la Naturaleza.

En absoluto me importa lo que no tienes; lo que no existe jamás nos puede preocupar, y si alguna vez lo ha hecho ha sido siempre de forma destructiva. No te mido en función de lo que podrías llegar a ser a través de tu sudor o tu dinero, simplemente no te mido, no te juzgo; no me interesa lo más mínimo lo que no existe ni lo que podría existir “en caso de que”. Y es normal que no me importe, sobre todo teniendo en cuenta lo que sí existe: Tú. Tú existes. Tú eres lo que me ocupa, lo que me ocupa el sentimiento, y me lo ocupa tanto que no puedo pensar la contingencia de lo que podría ser, porque resulta que ante la contingencia se impone la necesidad de la existencia, y aquí es donde tú te mueves entre pañuelos de seda, al siempre contraluz cálido de una siesta andalusí. Y por existir eres ya perfecta, y el resto se queda mirando, ladrando, comparándose contigo; y si tú te comparases con el resto del mundo serías un insulto a tu inteligencia, al resplandor de tu cuerpo y a tu sonrisa.

Tu cuerpo no es para mí un reclamo ni necesita de adornos para gustarme. Somos naturaleza pero ni yo soy un insecto ni tú una flor, y aunque lo fuésemos… tu cuerpo me gusta tal cual seas, natural y sin artificios, desnuda en la cama, durmiendo, tranquila, y de fondo las cortinas. Tu cuerpo me gusta en la medida que te contiene, si no te contuviese me interesaría lo mismo que cualquier otro cuerpo que no te contuviera; y aún así tu cuerpo me gusta, me interpela, me agarra, me sacude el alma. No eres para mí un objeto o un medio, para mí tienes valor por ti misma; amarte, para mí, es un fin en sí mismo: no necesita intermediarios que ajusten los medios a los fines. Al igual que tú en ti misma, tu cuerpo no necesita de nada que lo justifique ni es justificante de nada, simplemente es tu cuerpo, simplemente te amo.

No te entiendo como una dama custodia de tu propio cuerpo, cuidadosa de que los envites del viento y el tiempo no lo perturben; no te entiendo como si tuvieses que cuidar y mimar tu cuerpo debido a la preciosidad que supone en sí, eso no tiene sentido, eso sería la vejez ya hoy, y tú eres la juventud eterna de disfrutarse de sí misma: gózate que nos gocemos. Sí que te entiendo como una preciosidad en su conjunto, completa, sin faltas ni carencias, y entiendo tu cuerpo como la magnífica arca en la que tú navegas, que eres lo más bello de tu existir, siendo contenida ahora en este cuerpo que es un arca en la que te navegas. No es que no me importes Tú en tanto que tus partes, sino que te amo como un conjunto, y admiro tus partes, coqueteando con ellas, siempre filtreando con la idea de besarlas.

Tú eres bella. Eres belleza. La ropa que tapa tu cuerpo, los perfumes que esconden tus olores, el rimel que tensa tus pestañas, el maquillaje que esconde tu piel, las cremas que ablandan tu epidermis...todo eso son aderezos, sobrantes, que no hacen más que taparte, que esconder tu belleza natural, espléndida, radiante. Entiendo que vivimos en el mundo, y que puedas necesitar algo de eso, pero entiende que todo ello supone entenderte como un objeto, cosificándote, y eso no te lleva a ningún sitio; así que elije bien: quédate con el jabón, con los olores y los aromas, que te encantan y te hacen más feliz, más bella. La belleza eres tú, no lo que tú puedas conseguir. No te quedes siendo un qué, pues entonces no serás para ti un fin en ti misma, sé un quién, un todo, un conjunto de partes cabalgando los campos, radiando belleza al mundo, sembrando de vida la vida que alojas.
Eres más bella conforme más feliz eres, por eso la Belleza eres tú.

Y no intentes justificarlo, no intentes explicar a nadie por qué sí ni por qué no haces o dejas de hacer lo que sea. No tienes que rendir cuentas a nadie de nada. No tienes que buscar justificaciones ni excusas a tu comportamiento ni a tu vida. Tu vida, tu comportamiento, no entiende de justificaciones, es un fin en sí mismo, al igual que para mí lo es amarte, al igual que tú lo debes ser para ti, al igual que ser felices lo es en nosotras. Tus decisiones no tienen por qué pasar por el tribunal de lo social, simplemente puedes tomarlas o no, digna, libre y feliz.
Tu cuerpo no es un campo de batalla y esta poesía no es de trinchera. Tu cuerpo es un ente libre que sí que puede ser apresado por pugnas abiertas que duran la eternidad, por guantes que enganchan los cuerpos para dominar o ser dominados, por generales de ejércitos que sólo nos miden en tanto que cuerpos, por telas de arañas que no teje Aracne sino que las teje la contingencia. Tu cuerpo es libre de no librar batallas en él, Aracne teje la libertad que, paradójicamente, acaba por apresarnos si no tomamos las telas que nos brinda y hacemos de ellas nuestros propios firmamentos, nuestro propio telos. No lleves la batalla a tu cuerpo, si quieres batallar llévala fuera, llévala a donde tiene sentido la batalla; librar batallas en nosotros es dejarnos los cuerpos minados de cadáveres y ruinas humeantes, y nuestros cuerpos sólo se deben llenar de vida, de la brillante luz que somos y que ilumina.

Simplemente vive: compórtate como quieras, tira lo que quieras por la ventana, salta encima de la cama, duerme debajo, quema los papeles, piérdelos, despéinate , mánchate, llega antes, llega tarde, no llegues, sonríe, llora, a carcajadas ríete, déjate la puerta abierta, que pasen los gatos y el perro, pierde los trenes, las maletas, los barcos, los aviones … sé un impulso, sé chispita de vida, vuela libre, gana oportunidades, gánatelas, recibe con los brazos abiertos la pureza de esta naturaleza que no te quiere juzgar... ¡Se acabó ya el medirse, no hay por qué! ¡Da igual! porque de eso se trata, eso es la Vida.

Creo que la vida no es lo que hacemos bien o mal, creo que la vida es lo que hacemos libres, lo que hacemos, inocentes, desde el Amor.


Creo que no te quedan jabones bonitos en el baño