jueves, octubre 10, 2013

Estamos en pleno apogeo

Es que no es que sea un poco, es que es un todo hecho grande como un toro. Es que no es haber perdido la partida ni las llaves, es haber estado mirando al mundo desde mi cabecita a mis pies y de repente verme mirando al cielo y a lo lejos, 
eso, 
el mundo.

Y no es que de repente me piense la luna ni busque la luz en la eternidad, ninguna mierda de esas, te aseguro que lo que me pasa es que ayer daba golpes al mundo a plena luz del día, y parece que hoy tengo que golpear el mundo a oscuras. Una pera gigante colgada de la pared esperando que la golpee y balancearse, para mí, de noche.

Que a nadie se le olvide que esto forma parte del entrenamiento, que estamos en pleno apogeo; al final va a ser cierto que la Verdad nos habla desde un lugar tranquilo.

miércoles, julio 10, 2013

de agujeros negros y borrones, supermassive black hole

dame un segundo

dame un segundo porque no sabía que los borrones podían ser agujeros negros.

No tenía ni idea de que podía confundirme en eso, y que lo que pensaba que era un tachón emborronado era justo el embrión de un agujero negro.
Un agujero negro en medio de mi escritorio, y yo estupefacto ante cómo mierda enfrentarme a esto. Probar a quitar todos los chismes para que no se los trague no hubiese podido resultar más inútil, se los traga igualmente; en parte pienso que sin problemas, que todos esos chismes no me hacían falta.

Así que me decidí a contártelo, y por eso tenía que escribírtelo, desnudo, apoyado en este escritorio que no para de tragarse mis palabras. Arrastra las hojas sobre las que escribo y mis letras se alargan, como bostezando, construyendo un lenguaje cansado, largamente pronunciado, que no acaba. Como si cada palabra costase media eternidad, como si este folio fuese un papiro infinito y mi mensaje un manuscrito eterno.

Intuía que los agujeros negros podían parecer de lejos borrones, que si los dejabas hacer se tragaban todas las páginas y te dejaban vacío, desnudo delante de un sumidero hecho de vértigo. Pero no sabía que este borrón podía ser un agujero negro, un vórtice de miedo, de oscuridad hecha de temblores.

Y en el fondo me alegra este desastre de habitación, me alegra que todo se remueva como yéndose por el sumidero, que dé todo vueltas a mi alrededor y que no tenga seguridad ninguna de que algo vaya a sobrevivir. Me alegra que no sea un sucio borrón encima de unos papeles escondidos bajo el escritorio, me alegra de que sea un aleph de oscuridad, un imán de la mierda y que toda ella orbite a su alrededor. Me alegra que salga un aliento asqueroso de ese pestilente agujero sumido en toda esta mierda que no para de tragarse. Pero me entristece que naciese como borrón impoluto, y que su mamá lo hubiese llevado al colegio, que se hubiese comido los bocatas de borrón en el colegio y que jugase con otros borrones a hacerse mayor, y que jugase en el parque y se hiciese un esguince corriendo por ahí, que se echase novia y que su novia le trajese a él tantos problemas como él le daba, y que fuese a la universidad, y que se haya drogado y crecido y encontrado trabajo y haber follado, engendrado y muerto sepultado para resucitar a los tres días etc. 

Lo que más me jode es que este borrón haya nacido para quedarse impoluto, para estar siempre presente bajo la piel, que sea palomita blanca, que nada se le enfrente, que viva sin el miedo de desaparecer y que por eso se haya convertido en un agujero negro pestilente que todo se lo traga.

Y me da miedo, miedo por lo que pueda quedar, por lo que se pueda llevar, por lo que pueda arrastrar, por lo que deje ver la marea baja. Me dan un miedo de la ostia los agujeros negros, tanto como me gustan, pero creo que me está aturdiendo estar al borde del agujero tanto tiempo sin saber dejarme caer ni alejarme de él.

No creo que entienda nada de esto, no creo ni tan siquiera que esto signifique algo.

domingo, mayo 12, 2013

El Animal

el lobo que aúlla solo a su soledad.

El lobo que mira atento mi cuerpo queriendo comprender que yo también sea un animal y que yo también aúlle. Porque el ser humano es animal pero lo rechaza, y el lobo no lo sabe porque el lobo es animal, y piensa que el hombre también es animal, pero es piedra, piedra que sabe. El lobo vive haciéndose y siendo una constante en su repliegue sobre el mundo; el lobo es también el águila que cae en picado y agarra al conejo que es también el lobo, que a su vez también es lobo un poco el momento y las garras haciendo la piel sangrar. El lobo es como una tea arde. El lobo es un continuo entre su cuerpo y su mente y su alrededor; sus patas son también su suelo y sus orejas son también su aullido, que también es un grito oído a lo lejos, como también su pelo es su viento no por pertenecerle a él ni por ser en cierto modo suyo, sino por cabalgarse a sí misma la vida apoyada en sus formas.
La sábana que se despega del edredón sin que puedas saber del monstruo que esconde, eso es el lobo

aullándose solo a su soledad.

Y el ser humano es la piedra en medio del engranaje haciendo colapsar la máquina y el cuerpo, que lo hace cadáver presentando la posibilidad de la finitud, interrumpiendo constantemente su repliegue animal sobre el mundo para hablar del propio repliegue, simplemente porque puede. El ser humano es lo que chirría y hace quebrar las ruedas del carro haciendo que éste vaya tan rápido y lejos como nunca fue. Es un animal que quiere serlo sin dejarse serlo, interrumpiéndose.

es lo más lejano que hay de la sábana
y a la misma vez es su máxima expresión

miércoles, mayo 08, 2013

pesadillas

http://www.youtube.com/watch?v=GZbuA7r17uk

Me pueblo a mí mismo de vientos de cementerios,
de movimientos violentos.
Si los sueños se apagan
se esconden en ráfagas,
se agarran a trazas de sal en la herida.


A la noche, de nuevo,
descorporizo mi cuerpo
y me visto de telas de sueños
de vientos ajenos,
de cementerios modernos.

A la noche, de nuevo,
se llenan mis huecos
de llantos y vuelcos.
Me encuentro y apesto,
retuerzo mis huesos
buscando el crujido.

Me visten las telas de almizcle,
que soplan e insisten,
acodando declives,
que envuelven en bucles mis sueños de luces,
y el llanto que sueño me despierta enfermo.

Soy la noche abriendo la boca
gigante
y muerta de miedo,
comiéndose el mundo,
atenazando en sombras la luz que
gimiendo
se apaga.

Soy la curva celeste haciendo pequeño el teatro de cemento desde el que me pienso

miércoles, abril 10, 2013

La Normalidad

Nada.

Absolutamente nada.

Nada nuevo.

Todo normal ... esperabas que el tiempo caminase y que el viento te arrastrase, victorioso, a tu tesoro, sin pausa alguna a tus paseos militares... y no pasa nada, el Sol sigue brillando, sigues sintiendo el viento fresco, sigues de pié, siguen vivos los pájaros e intactas tus fantasías...y no pasa nada, absolutamente nada, nada nuevo, todo normal. Sigues creyendo en tu victoria, en tu rutina de mierda, tus planes; sigues normal, pensando en tu trabajo, en tu polla, en tus cadenas que exhibes como banderas...


Y todo es absolutamente normal.

Todo.

Absolutamente todo.

http://www.youtube.com/watch?v=jGGZ-2W_dLI

Todo normal ... salvo por este hacha que agarro entre mis manos y que con toda mi fuerza y las venas hinchadas te ensarto en el estómago. Todo salvo por este hachazo que te inyecta en sangre los ojos y desorbita tu rostro, salvo por este golpe envenenado que te lanza, como una exhalación, hacia tu verdadero destino que es el crudo suelo; salvo por tus brazos retorciéndose en la sangre de tus lágrimas y tu garganta desgarrada de gritar estertores de muerte. Todo normal salvo por esta sorpresa, por el placer que provoca en mis manos el empuñar la madera de este hacha, salvo por el sabor dulce de clavártela en el estómago y verte morir, salvo por escuchar tus últimas palabras, y yo relamiendo mi vida ante esta epifanía que hace que todo vuelva a ser absolutamente normal.


Yo erguido,
a tu lado, 
sintiéndote morir,
oyéndote relinchar tu muerte,
en forma de nada.
Y el sol de este atardecer cargándome de oxitocina.

Y nada es normal una vez que yo soy aquello que le pasa a los demás. 


Soy el centro de este huracán.
Este titán tiene ganas de más.

sábado, abril 06, 2013

some questions

What may vary?
What ship?
What shore?
Im afraid of the buried past


Just afraid.

viernes, abril 05, 2013

Una forma del tiempo



¿cómo es el tiempo no teniéndote?

Es largo, es raro. Se desliza como una hoja ínfima de cuchillo sobre la piel, corta sin llegar a sangrar pero hiere. El tiempo, sin tenerte, es una experiencia lacerante. El no-tenerte-tiempo es como el vacío, es como un pulmón expirado, plegado, esperando la inspiración. Me siento atravesado por la taxidermia si vivo el tiempo sin tenerte. El tiempo en el que no te tengo es como unos brazos a mi cabeza enganchados forzándome a frenar. Mi cuerpo sabe que el tiempo, no teniéndote, no es tiempo, y demanda el cambio, el giro definitivo; me manda el mensaje de acabar con esto, me manda el mensaje de tirar esta mesa contra la pared, de romperme la camiseta, de tirarme del pelo, de salir corriendo hacia ninguna parte... me manda mensajes confusos que ni yo mismo sé interpretar ni quiero.

El tiempo de no tenerte es hallarme de pié, con las manos atadas a la espalda y los ojos vendados, ante algo que no sé lo que es, pero que respira hondamente, un animal gigante cuya respiración intranquila me desborda por todas partes, me despeina, me inquieta. El tiempo en que no te tengo es como caer, atado de pies y manos y con los ojos vendados, a un precipicio que no acaba, a un vacío sideral que hipostasia el propio tiempo de no tenerte. Esa sensación de vértigo en el estómago es la del tiempo no teniéndote.

El no-tenerte-tiempo es como la niebla, es como estar en medio de una densa niebla, ofuscado. Es como si el espacio ya no existiese, como si esa dimensión ya no importase porque los segundos siguen transcurriendo y yo sigo sin tenerte, incrustado en el tiempo de no tenerte. Y ni mis brazos me veo porque el tiempo de no tenerte es raro de cojones, es el desasosiego, joder.

El tiempo de no tenerte se me impone como la necesidad de buscarte, mi atención se des-serena y se disipa en la niebla como un perro buscando su cola. Mi atención está en ti y ni siquiera puedo pensar el no-tenerte-tiempo para entenderlo y salvarme, y salvarnos.

El tiempo no teniéndote es parar mi corazón, frenar los latidos y sentir la Naturaleza respirando en mí.

La respuesta, sin embargo, al tiempo de no tenerte es salir corriendo en la niebla, lo más rápido que pueda; la respuesta es poner a prueba mi cuerpo y ser yo el que mande los mensajes, la respuesta es buscar el colapso físico, llevar mi cuerpo al límite y dejar atrás la niebla, aunque siga sin tenerte: sólo así podré encontrarte desde el no-tenerte-tiempo. La respuesta es vencerme a mí mismo en esta batalla fratricida.
La respuesta al tiempo no teniéndote es compleja, tanto como el propio tiempo de no tenerte, por eso cuesta encontrar la propia sensación, y de ella la victoria. El tiempo de no tenerte es para no necesitarte, para no reclamarte, para no interpelarte, para no buscar en ti la estrella fugaz que ambos buscamos y que fuera encontraremos. Es para no estar frente a ti, si no a tu lado, para negar el fuego cruzado y respirar juntos en la misma dirección, volando, libres.

El tiempo de no tenerte es para amarte, para pensarte libre, para ver en ti lo más profundo de mi existirme.

Me visto de verbos que nunca entendí para hoy encontrarte al final de esta plaza, con tu pelo rubio destacando sobre el resto (el ingente e infinito resto que es un desdibujo), con tus rizos suaves esperando a mis dedos, con tu mirada escondida en tus gafas de sol, con tu jersey amarillo alumbrando la plaza, con tus vaqueros azules regando la tierra, con tu paso decidido buscando mi rostro, con tu sonrisa...

Con la sonrisa que, tímida, se dibuja suavemente al verme mirándote, en silencio, al fondo; la sonrisa que se convierte en labios que pronto me besan, en suaves colores que llenan de flores mis humores y elevan mi cuerpo saltándose a sí mismo. Los besos que invocan abrazos, los abrazos que besos invocan, la espiral del amarte que a sí misma se invoca y que nunca se nos acaba, haciendo presente el tiempo de tenerte, el tiempo de encontrarte, el tiempo teniéndote. Tu pelo encontrando su sitio en el viento, marcando en ahoras el tiempo teniéndote.


Hay esperas que invocan primaveras, y hay personas que vuelven que son la Primavera (y algún día os contaré cómo).