miércoles, marzo 26, 2014

De cómo cobran vida


Antes siempre vencía a la muerte porque mis miedos no tenían forma, son sólo miedos. Ahora que me hago mayor, van tomando formas, haciéndose mi muerte. Durante un tiempo me dieron igual, pensaba en poder escribir sobre ellos e ir matándolos, poco a poco; los pintaba en un papel y podía hacerlos volar o arder. 

Ahora me devoran por dentro, con el cuerpo enterrado hasta el cuello atravesado de lombrices, me devoran la cabeza los monstruos que nunca tuvieron forma. Y hoy se forman, se retuercen en sus nombres y apellidos, en su presencia; toman forma en mi violencia que siempre fue poética y la hacen hoy (ayer) cuerpo.

Mi violencia que era un sueño es ahora carne, es músculo, es estampida real contra el cuerpo de mi monstruo de mil caras.
Mi monstruo es real, como real es la partida: absurda realidad vacía. Me cago en sus muertos.

Era verdad, joder.
Era verdad que la gente se volvía loca, era puta verdad. Era verdad que la violencia de un huracán se puede dar en un cuerpo quieto y lleno de ansiedad, que los ojos se salen de las cuencas, que hay miradas que penetran más que el tiempo, y que poder tener acceso a todo
(poder
tener
acceso 
a Todo)
es un auténtico acceso de locura.
Y si ahora me cuento entre los locos, entre las mentes que se pierden ... ¿qué mierda queda de mi? 
Queda la violencia que, sin ser ya poética, es cruda como la oscuridad que me mece y me come. Queda mi cuerpo que es mi mente; queda el estruendo de hacerle frente al monstruo, romper el sonido por quebrarle la vida


de lo que yo pensaba que era, sólo queda un llanto ahogado, un niño solo, una tediosa llanura vacía

sábado, diciembre 07, 2013

Se desbanece

https://www.youtube.com/watch?v=C2inNYauU1o&hd=1


La Historia de este caos que se convierte en Naturaleza, la Historia de un Caos que me gobierna desde adentro y da entereza a mi cuerpo generando caos.

caos
y más caos
caos.

La historia de aquello que pliega sus pliegues sobre pieles de mieles hechas, miles de fieles que tejen adrede telares que hieden, que hieren. La tela destina mi vida, mi caos, mi Naturaleza; los miles de fieles que tejen adrede destejen mil veces la sed de tenerte, y en este no serme me soy solo, pues no consiguen más que herirme. Años enteros de cuerpos muertos, de aceras rotas, de inundaciones repletos;

repletos
de sueños
que quiebran
el tiempo,

sueños que descompasan.

La historia del sueño plegado en mi cuerpo, la Historia del verso revuelto estercola mi vida y abandera mi viento. La Historia de siempre, el hogar.

El hogar de saberse en casa, la sensación de olor a fuego, de brasa. La brisa que pasa y besa en huracán. Con mis sueños me enveneno en mi cuerpo y no me encuentro, con los tuyos destruyo mis huertos, mis vuelos, mis versos; destruyo estos versos viciando la palabra, quebrando la emoción de serme en mí solo, dejándola muda,
muda.

Testaruda vida sembrada en dudas, testaruda criatura, muda.

Me alejo, me libero, me tenso y me pruebo. Estiro el brazo a la orilla, me quemo, y vuelvo. Ardo y alzo bajos vuelos, vuelvo a casa sólo para recuperar mi vida, mi caos, mi Naturaleza. Mi espacio, mi somnolencia vital, mi ensoñación catastrófica, mi vuelta de tuerca. Mi cuerpo retuerzo y ocupo mis huecos, mis heridas, mis flaquezas. Mi Naturaleza, mi jadeo.
Me quiebro.

Mi Historia es la Historia de mi vida, de mi caos vistiéndose de niña, de mi reflejo en el espejo, de mi amargor de mí, de mi sentido huérfano de vida. Mi Historia es la convulsión infinita, el estertor que derrite, el sonido que afila y hace chillar la vida.

Me estremezco, mezo mi llanto, 
me estremezco.


En silencio transcurre mi historia, en el caos al que sumo al mundo, en el ruido horrible y salvaje, en ese jadear que os hago hacer, en ese arrebatamiento de los cuerpos que os vengo a robar, en ese cuarto de vida que tomo prestado y disparo al vacío, en ese caos en el que sumo al mundo. Y lloro a solas, estupefacto, sumiendo al mundo en caos, ganando tiempo para odiarme y retorcerme, me quedo en silencio en medio del caos, y no entiendo nada, y se van de mis ojos los chorros de vida, de nada, de silencio.

El sonido obtuso de la vida chirriar. La vida que se cae en mil pedazos, la vida al quebrar, la vida cayendo al vacío y llegando a tocar, y en ese instante… el susurro, tu voz susurrar. Se ralentiza el tiempo porque tiene que pasar, y EL MUNDO NO DEJA DE VIBRAR, vibra la televisión, el ordenador, el frigorífico vibrar, mis pasos vibran, el suelo que vibra, los cuerpos, el váter, los coches, las voces que vibran, la luz.

La Luz

La Luz


No siento el dolor, no lo siento. Hace tiempo dejé de notarlo y ya no lo encuentro. No es que no sienta nada, algo siento, pero el dolor no lo siento, no lo encuentro. Me busco en un brazo estirado, puño cerrado, ceño apretado, cuerpo encogido, golpe de sueño. Me sueño sintiendo el dolor, que lo siento, pero que no es dolor. Es otra cosa que pasa a arrastrarse a mi paso, el dolor ahora es sólo un llanto, un llanto que nunca para. Y el caso es que algo siento, algo infrinjo, algo quiebro cuando me golpeo, pero no me encuentro.

Se abre la puerta y se derraman toneladas y me arrastran, toneladas de algo que se va y consigo me arrastra, me aleja. Me vara en un ciclón de toneladas que no paran, que no cesan.. 
Se va mi vida en mí como el agua se va de las manos.


 Me quiebro.

viernes, diciembre 06, 2013

La Llanura


y yo exploto, me desencadeno. Se desencadena el animal gigante y cae su envoltura de plomo. Cae el telón, el de acero, y tras de él el monstruo que mugía hecho polvo ahora. 

Se transforman mis momentos en estratos, en estratos de tiempo que consumo, que he de aprovechar, como un perdedor. El que se arrastra buscando una moneda, el que sonríe a un trago, el que se pierde al volver a casa... Ser el peor perdedor de todos, el que, después de todo, sigue tratando de ser el héroe, de ser ejemplar, de vencerle su vida al pasado y construirse el futuro

Nací como un rayo y fui mi sombra, y ahora mezclo bebidas y al hacerlo mi vida es cada vez menos mía, menos vida. Tengo una vida que no me pertenece, que es de un sujeto, de un impulso que es un ya no serme. Y no serse uno a sí mismo, no ser para sí, es de lo doloroso lo peor, porque suscita un hastío, la llanura, el tedio; el paso del tiempo, de la muerte, de la vida persiguiendo buscar dinero, aguantar dos días más, ser un parásito aquí, allá, abastecerme de mi habilidad como una rata se retuerce de dolor ante su propia muerte.

Saberse tedio, encontrarse vacuo, es un gran pedazo de mierda con su tenaz y persistente hedor a muerte, a carne de suicidio, a esto mismo. Podemos estirarlo, podemos buscar que afirmar mi vacuidad, mi tedio, me reafirmo en el vacío de no tenerme, que no serse sería en cierto modo un paso hacia ser aquello sinequanon. Porque estoy solamente solo, porque deambulo días desbocados, porque mi último aliento de esta vida se fue, y ahora sólo me queda este peso que arrastro como una condena ininteligible, 

este dolor en el pecho, 
esta argolla en esta costilla, 
esta ficción que no acaba,
esta obra que no empieza, 
esta letanía que se repite en la mente corrupta,
este pesar de un reo que aúlla a la noche su muerte: MI MUNDO ES FALSO, NO EXISTE MI VIDA.

¿y ahora qué?

jueves, octubre 10, 2013

Estamos en pleno apogeo

Es que no es que sea un poco, es que es un todo hecho grande como un toro. Es que no es haber perdido la partida ni las llaves, es haber estado mirando al mundo desde mi cabecita a mis pies y de repente verme mirando al cielo y a lo lejos, 
eso, 
el mundo.

Y no es que de repente me piense la luna ni busque la luz en la eternidad, ninguna mierda de esas, te aseguro que lo que me pasa es que ayer daba golpes al mundo a plena luz del día, y parece que hoy tengo que golpear el mundo a oscuras. Una pera gigante colgada de la pared esperando que la golpee y balancearse, para mí, de noche.

Que a nadie se le olvide que esto forma parte del entrenamiento, que estamos en pleno apogeo; al final va a ser cierto que la Verdad nos habla desde un lugar tranquilo.

miércoles, julio 10, 2013

de agujeros negros y borrones, supermassive black hole

dame un segundo

dame un segundo porque no sabía que los borrones podían ser agujeros negros.

No tenía ni idea de que podía confundirme en eso, y que lo que pensaba que era un tachón emborronado era justo el embrión de un agujero negro.
Un agujero negro en medio de mi escritorio, y yo estupefacto ante cómo mierda enfrentarme a esto. Probar a quitar todos los chismes para que no se los trague no hubiese podido resultar más inútil, se los traga igualmente; en parte pienso que sin problemas, que todos esos chismes no me hacían falta.

Así que me decidí a contártelo, y por eso tenía que escribírtelo, desnudo, apoyado en este escritorio que no para de tragarse mis palabras. Arrastra las hojas sobre las que escribo y mis letras se alargan, como bostezando, construyendo un lenguaje cansado, largamente pronunciado, que no acaba. Como si cada palabra costase media eternidad, como si este folio fuese un papiro infinito y mi mensaje un manuscrito eterno.

Intuía que los agujeros negros podían parecer de lejos borrones, que si los dejabas hacer se tragaban todas las páginas y te dejaban vacío, desnudo delante de un sumidero hecho de vértigo. Pero no sabía que este borrón podía ser un agujero negro, un vórtice de miedo, de oscuridad hecha de temblores.

Y en el fondo me alegra este desastre de habitación, me alegra que todo se remueva como yéndose por el sumidero, que dé todo vueltas a mi alrededor y que no tenga seguridad ninguna de que algo vaya a sobrevivir. Me alegra que no sea un sucio borrón encima de unos papeles escondidos bajo el escritorio, me alegra de que sea un aleph de oscuridad, un imán de la mierda y que toda ella orbite a su alrededor. Me alegra que salga un aliento asqueroso de ese pestilente agujero sumido en toda esta mierda que no para de tragarse. Pero me entristece que naciese como borrón impoluto, y que su mamá lo hubiese llevado al colegio, que se hubiese comido los bocatas de borrón en el colegio y que jugase con otros borrones a hacerse mayor, y que jugase en el parque y se hiciese un esguince corriendo por ahí, que se echase novia y que su novia le trajese a él tantos problemas como él le daba, y que fuese a la universidad, y que se haya drogado y crecido y encontrado trabajo y haber follado, engendrado y muerto sepultado para resucitar a los tres días etc. 

Lo que más me jode es que este borrón haya nacido para quedarse impoluto, para estar siempre presente bajo la piel, que sea palomita blanca, que nada se le enfrente, que viva sin el miedo de desaparecer y que por eso se haya convertido en un agujero negro pestilente que todo se lo traga.

Y me da miedo, miedo por lo que pueda quedar, por lo que se pueda llevar, por lo que pueda arrastrar, por lo que deje ver la marea baja. Me dan un miedo de la ostia los agujeros negros, tanto como me gustan, pero creo que me está aturdiendo estar al borde del agujero tanto tiempo sin saber dejarme caer ni alejarme de él.

No creo que entienda nada de esto, no creo ni tan siquiera que esto signifique algo.

domingo, mayo 12, 2013

El Animal

el lobo que aúlla solo a su soledad.

El lobo que mira atento mi cuerpo queriendo comprender que yo también sea un animal y que yo también aúlle. Porque el ser humano es animal pero lo rechaza, y el lobo no lo sabe porque el lobo es animal, y piensa que el hombre también es animal, pero es piedra, piedra que sabe. El lobo vive haciéndose y siendo una constante en su repliegue sobre el mundo; el lobo es también el águila que cae en picado y agarra al conejo que es también el lobo, que a su vez también es lobo un poco el momento y las garras haciendo la piel sangrar. El lobo es como una tea arde. El lobo es un continuo entre su cuerpo y su mente y su alrededor; sus patas son también su suelo y sus orejas son también su aullido, que también es un grito oído a lo lejos, como también su pelo es su viento no por pertenecerle a él ni por ser en cierto modo suyo, sino por cabalgarse a sí misma la vida apoyada en sus formas.
La sábana que se despega del edredón sin que puedas saber del monstruo que esconde, eso es el lobo

aullándose solo a su soledad.

Y el ser humano es la piedra en medio del engranaje haciendo colapsar la máquina y el cuerpo, que lo hace cadáver presentando la posibilidad de la finitud, interrumpiendo constantemente su repliegue animal sobre el mundo para hablar del propio repliegue, simplemente porque puede. El ser humano es lo que chirría y hace quebrar las ruedas del carro haciendo que éste vaya tan rápido y lejos como nunca fue. Es un animal que quiere serlo sin dejarse serlo, interrumpiéndose.

es lo más lejano que hay de la sábana
y a la misma vez es su máxima expresión

miércoles, mayo 08, 2013

pesadillas

http://www.youtube.com/watch?v=GZbuA7r17uk

Me pueblo a mí mismo de vientos de cementerios,
de movimientos violentos.
Si los sueños se apagan
se esconden en ráfagas,
se agarran a trazas de sal en la herida.


A la noche, de nuevo,
descorporizo mi cuerpo
y me visto de telas de sueños
de vientos ajenos,
de cementerios modernos.

A la noche, de nuevo,
se llenan mis huecos
de llantos y vuelcos.
Me encuentro y apesto,
retuerzo mis huesos
buscando el crujido.

Me visten las telas de almizcle,
que soplan e insisten,
acodando declives,
que envuelven en bucles mis sueños de luces,
y el llanto que sueño me despierta enfermo.

Soy la noche abriendo la boca
gigante
y muerta de miedo,
comiéndose el mundo,
atenazando en sombras la luz que
gimiendo
se apaga.

Soy la curva celeste haciendo pequeño el teatro de cemento desde el que me pienso