lunes, marzo 25, 2013

A la Libertad de tu cuerpo


No estoy hablando de que seas perfecta, estoy hablando de que me da igual. Que no te mido, no te comparo, no te juzgo, no añoro algo que no seas. No entiendo de perfecciones, sólo sé que no me importa qué sea eso. Y sin embargo eres perfecta por ser como eres, tu cuerpo al natural es un homenaje a la Naturaleza.

En absoluto me importa lo que no tienes; lo que no existe jamás nos puede preocupar, y si alguna vez lo ha hecho ha sido siempre de forma destructiva. No te mido en función de lo que podrías llegar a ser a través de tu sudor o tu dinero, simplemente no te mido, no te juzgo; no me interesa lo más mínimo lo que no existe ni lo que podría existir “en caso de que”. Y es normal que no me importe, sobre todo teniendo en cuenta lo que sí existe: Tú. Tú existes. Tú eres lo que me ocupa, lo que me ocupa el sentimiento, y me lo ocupa tanto que no puedo pensar la contingencia de lo que podría ser, porque resulta que ante la contingencia se impone la necesidad de la existencia, y aquí es donde tú te mueves entre pañuelos de seda, al siempre contraluz cálido de una siesta andalusí. Y por existir eres ya perfecta, y el resto se queda mirando, ladrando, comparándose contigo; y si tú te comparases con el resto del mundo serías un insulto a tu inteligencia, al resplandor de tu cuerpo y a tu sonrisa.

Tu cuerpo no es para mí un reclamo ni necesita de adornos para gustarme. Somos naturaleza pero ni yo soy un insecto ni tú una flor, y aunque lo fuésemos… tu cuerpo me gusta tal cual seas, natural y sin artificios, desnuda en la cama, durmiendo, tranquila, y de fondo las cortinas. Tu cuerpo me gusta en la medida que te contiene, si no te contuviese me interesaría lo mismo que cualquier otro cuerpo que no te contuviera; y aún así tu cuerpo me gusta, me interpela, me agarra, me sacude el alma. No eres para mí un objeto o un medio, para mí tienes valor por ti misma; amarte, para mí, es un fin en sí mismo: no necesita intermediarios que ajusten los medios a los fines. Al igual que tú en ti misma, tu cuerpo no necesita de nada que lo justifique ni es justificante de nada, simplemente es tu cuerpo, simplemente te amo.

No te entiendo como una dama custodia de tu propio cuerpo, cuidadosa de que los envites del viento y el tiempo no lo perturben; no te entiendo como si tuvieses que cuidar y mimar tu cuerpo debido a la preciosidad que supone en sí, eso no tiene sentido, eso sería la vejez ya hoy, y tú eres la juventud eterna de disfrutarse de sí misma: gózate que nos gocemos. Sí que te entiendo como una preciosidad en su conjunto, completa, sin faltas ni carencias, y entiendo tu cuerpo como la magnífica arca en la que tú navegas, que eres lo más bello de tu existir, siendo contenida ahora en este cuerpo que es un arca en la que te navegas. No es que no me importes Tú en tanto que tus partes, sino que te amo como un conjunto, y admiro tus partes, coqueteando con ellas, siempre filtreando con la idea de besarlas.

Tú eres bella. Eres belleza. La ropa que tapa tu cuerpo, los perfumes que esconden tus olores, el rimel que tensa tus pestañas, el maquillaje que esconde tu piel, las cremas que ablandan tu epidermis...todo eso son aderezos, sobrantes, que no hacen más que taparte, que esconder tu belleza natural, espléndida, radiante. Entiendo que vivimos en el mundo, y que puedas necesitar algo de eso, pero entiende que todo ello supone entenderte como un objeto, cosificándote, y eso no te lleva a ningún sitio; así que elije bien: quédate con el jabón, con los olores y los aromas, que te encantan y te hacen más feliz, más bella. La belleza eres tú, no lo que tú puedas conseguir. No te quedes siendo un qué, pues entonces no serás para ti un fin en ti misma, sé un quién, un todo, un conjunto de partes cabalgando los campos, radiando belleza al mundo, sembrando de vida la vida que alojas.
Eres más bella conforme más feliz eres, por eso la Belleza eres tú.

Y no intentes justificarlo, no intentes explicar a nadie por qué sí ni por qué no haces o dejas de hacer lo que sea. No tienes que rendir cuentas a nadie de nada. No tienes que buscar justificaciones ni excusas a tu comportamiento ni a tu vida. Tu vida, tu comportamiento, no entiende de justificaciones, es un fin en sí mismo, al igual que para mí lo es amarte, al igual que tú lo debes ser para ti, al igual que ser felices lo es en nosotras. Tus decisiones no tienen por qué pasar por el tribunal de lo social, simplemente puedes tomarlas o no, digna, libre y feliz.
Tu cuerpo no es un campo de batalla y esta poesía no es de trinchera. Tu cuerpo es un ente libre que sí que puede ser apresado por pugnas abiertas que duran la eternidad, por guantes que enganchan los cuerpos para dominar o ser dominados, por generales de ejércitos que sólo nos miden en tanto que cuerpos, por telas de arañas que no teje Aracne sino que las teje la contingencia. Tu cuerpo es libre de no librar batallas en él, Aracne teje la libertad que, paradójicamente, acaba por apresarnos si no tomamos las telas que nos brinda y hacemos de ellas nuestros propios firmamentos, nuestro propio telos. No lleves la batalla a tu cuerpo, si quieres batallar llévala fuera, llévala a donde tiene sentido la batalla; librar batallas en nosotros es dejarnos los cuerpos minados de cadáveres y ruinas humeantes, y nuestros cuerpos sólo se deben llenar de vida, de la brillante luz que somos y que ilumina.

Simplemente vive: compórtate como quieras, tira lo que quieras por la ventana, salta encima de la cama, duerme debajo, quema los papeles, piérdelos, despéinate , mánchate, llega antes, llega tarde, no llegues, sonríe, llora, a carcajadas ríete, déjate la puerta abierta, que pasen los gatos y el perro, pierde los trenes, las maletas, los barcos, los aviones … sé un impulso, sé chispita de vida, vuela libre, gana oportunidades, gánatelas, recibe con los brazos abiertos la pureza de esta naturaleza que no te quiere juzgar... ¡Se acabó ya el medirse, no hay por qué! ¡Da igual! porque de eso se trata, eso es la Vida.

Creo que la vida no es lo que hacemos bien o mal, creo que la vida es lo que hacemos libres, lo que hacemos, inocentes, desde el Amor.


Creo que no te quedan jabones bonitos en el baño

jueves, marzo 14, 2013

A la noche


La sensación que me descoloca,
que seca a la noche mi boca,
alborota y despoja de ropa
a mi pequeña cabecita loca.

Maldigo al extraño que arropa
la duermevela suave
que despacio,
despacio,
el alma me roba.

¿No es aquello que brota la última gota?
Normal que derrame,
a la noche,
los ríos de firmeza que el suelo no tocan.

Me ata mi toga de sogas,
me impide soñar.
Languidece,
mi luz ya no enfoca.
Otro aliento de luz se me opaca,
efluvio de vida que triste se escapa.

No es la lengua a la poesía paralela,
es sucia estratagema que pesa,
que quema.
No es el miedo al tiempo,
es otra cosa,
¿acaso no acosa el miedo al ocaso?

Es mi iceberg hoy, sin rumbo,
constante deshielo;
a marchas forzadas soplando fuego.
El fuego no es viento ni primavera:
es una boa que en suave seda envuelta,
me traga, me engulle, devora.
Y se va, dejando a su paso su aroma.

La ausencia
de mí mismo
en mí
es un nicho de muerte.

La basta figura del miedo atronador
haciendo del ocaso el filo de un hilo,
afilado y doliente cuchillo
que siembra mi tiempo de noches en vilo,
cortando, serrante,
el duro recuerdo de un cuerpo ahora frío,
frío.

A la noche me visto de llanto,
me envuelvo, me alambro
de espinos y clavos.
Me enquisto la vida,
encalla mi barco en barrenas de salmos.

domingo, marzo 03, 2013

El Final de la Guerra

(prohibido leer sin sentir)
http://www.youtube.com/watch?v=B9pPNg2d3eA&NR=1&feature=endscreen


 He quedado destartalado. Esta batalla ha durado mucho más de lo que a mí mismo me prometí, los muertos se cuentan por millones. Pero es una batalla distinta, es una batalla que pone final a una Guerra, la Guerra en la que te disputé al Destino, la Guerra que da vida.

 Esto no es un corazón, es una espada errante clavada en un corazón. Lo de mi pecho no era un nudo, era una soga marinera forjada en alta mar a las más bajas temperaturas. Ríos de tinta que han ahogado batallones, tempestades que se han llevado ejércitos, lágrimas brillantes que han devuelto la vida a gigantes, estampidas de mamuts que han arrollado emociones y han espantado miedos, cañonazos que en medio del mar han hundido poemarios enteros, nubarrones que se han abierto para dejar caer un miedo infeccioso que hoy el Sol hace desintegrarse, en amaneceres que han traído la Primavera y los trinos de los pájaros, montañas de cadáveres que escondían tesoros, ciudades eternas reducidas a recuerdos, invasiones oníricas repelidas por dragones, fuegos valirios que han derretido el Hielo en el que quedé congelado.

 Esta batalla se libró en mi ausencia. Estuve en coma. Y seguí luchando contra la Muerte, pues la Resistencia es transversal, y no hay frente perdido ni ganado, no hay batalla que yo diese por perdida, nunca. He hecho de un sueño profundo una batalla que he librado contra la Muerte y el Destino, en la que la Muerte se rindió cundo me alcé gigante sobre la espada que, clavada en mi pecho, derramaba a través de sí la sangre que estercola el pasado y destiñe el presente, la sangre que construye los frutos del futuro. He visto cómo mi fuerza no era física, cómo todo estaba por nacer, cómo de un alma humilde surgían huracanes y terremotos; cómo se tornaba de noche durante la Guerra y el Destino no presentaba batalla, simplemente huía contigo inerte entre sus brazos, como si de un titán absorto, autista, desorientado, se tratase, sin darme la opción de morir en sus manos, sin darme la opción de desatar el kaos, sin darme la opción de entregar mi vida a esta lucha, de mover con mis brazos el Tiempo y forzar a la Tierra a volver atrás, por tenerte. 

 Y alcancé al Destino, y en un valle de lágrimas llegó la Primavera y Tú fuiste, Tú tomaste forma sin avisar, en un momento en el que me creía perdido, condenado al ostracismo solitario, condenado a vivir en una soledad más que concurrida. Me creí condenado al desahucio de mi alma, a buscar como alma errante sin principio ni fin... y entonces todo tomó forma, y la forma fuiste Tú. De repente lo entendí: entendí que el contenido, todo este tiempo, habías sido Tú; que yo no tenía por qué morir como nada en hipóstasis de consuelo; que era posible, que no había por qué buscar y que podía, por fin, vivir, contigo, feliz.

 Y esto me abrumó: toda una vida buscándote y te he encontrado, y mi vida basada en buscar debería tomar ahora sentido, y lo que toma es miedo. Miedo a perderte, miedo a la vida, miedo en sus infinitas formas de expresión caído de una nube que todo lo cubre, tapando la faz de mi tierra. Y el miedo me cubrió hasta el pecho. Y lo que pensé que era miedo hasta el pecho resultó ser un nudo, un nudo hundido en lo profundo de mi pecho que ha paseado mi alegría, como un niño pasea su globo, durante todo este miedo; y por fin entendí la espada de mi pecho:
...
 la espada que un día me ensarté para librarme era la que hoy tenía que blandir para librarnos. Y me alcé con ella a tumba abierta, decidido a recuperarte del Destino, que huía incesante; y corté el miedo, y desangré al Tiempo; y el Destino cayó, torpe, tropezando, al suelo, dejándote caer en un grito, y desperté del coma. Y gané la Guerra, gané mi Libertad.

 Había perdido todas las batallas, pero sabía que no perdería la Guerra. He vencido al Destino y soy la Historia. El premio soy Yo, detengan al Tiempo.

domingo, enero 20, 2013

El desenlace de la felonía

No es paz porque es ironía, es otra cosa que no tiene nombre, sólo rabia y moralina tonta. Es como querer ser sacerdote orador de los tiempos en los albores de una civilización ridícula. Tiene tanto sentido como no tenerlo. Tiene tanto sentido ser Dios en este mundo como dejar de ser cualquier tipo de existencia. Ése es el precipicio, es esa la espada y la pared, de Damocles y de Palestina.


 No tiene sentido apretar el gatillo ni sentarse a esperar, sólo tiene sentido el arco y la flecha. Allí.


 Finis Terrae.


 Muere la tierra para parir el mar, empujando vientos, desatando huracanadas cuerdas de felonía, dando lugar al horizonte. Da lugar al horizonte que es mi casa, que es el único sentido.


 Lancé una flecha al viento del horizonte, y llegó tan lejos que traspasó los mares, y no le até cuerda a la flecha porque la cuerda era mi cordura, y entonces fui yo su rastro. Me deshice en los diecisiete mil millones de pedazos que componen mi cuerpo y fui mi alma atornillándose al viento, estirándose a lo largo del curso de la flecha, girando sobre sí misma. y fui agujero de gusano, fui un punto en el que ya existir no tenía ese halo de importancia, lo importante era trascender, trascenderse. La contemplación no era definitiva, porque lo definitivo es finito; era algo contemplativo, sí, pero como forma de vida.


 La flecha que atravesó el agujero de gusano no era mi cuerpo ni mi alma, era yo, en el último puerto del mundo queriendo estirar cada centímetro de mi cuerpo hacia ningún sitio, hacia el horizonte, mi casa.


 Si no escribo no armonizo, no me siento ingobernable y feroz.
 Siempre, ingobernable e feroce.

lunes, enero 16, 2012

El Momento y La Paradoja

el tic tac ya no dicta. el tic tac se somete al dictador que lo retuerce a la vista y sin que lo veamos, que lo hace nacer por un agujero y desaparecer en cierto punto del cielo para volver a reaparecer, bajo tus pies, desiertos. No hay dogma y hay caos, por tanto. En tanto que no hay norma ni sombra si no hay luz, el reloj no tiene sentido; lo único que tiene sentido es escurrirlo como una toalla sobre mi boca para que caiga la última gota y verlo brotar de mi pecho y de mis manos. Y de mi luz mi sombra, porque me duele la vista de ver al dictador que impide al reloj dictar y hacer el tic tac.


A dos minutos de darte un patadón de suela en medio de la espalda. Y gritarás en lo alto de la escalera.

A menos de dos minutos aún para que te dobles y te retuerzas como un ciempiés bajo mi suela,

a algo menos de que saque en ti la falta y salgas directo a hacer home run por las escaleras.

en poco más de un minuto y medio rodarás como un tonel medio lleno de mierda agarrándote la barriga en el suelo.

Al minuto y medio exacto volverás a gritar,
absorto, sin parar de llorar,
en medio del salón como una oruga retorciéndose de asco,
meciendo su dolor en estertores de miedo.

Al muy poco empezaré a bajar las escaleras
tranquilo,
calmado el paso,
sonrío,
danzando escalones,
escuchando cómo te agarran mis dolores.

No pasarán dos segundos más para que entres en pánico, para que una idea se esboce en tu mente: la idea de que tan sólo exista mi sombra.

Cuando falte menos de un minuto, tus gritos y alaridos serán sollozos y aullidos. No te atreverás a gritar cuando esté tan cerca, sería desafiar a tu propio pánico. Te habrás convertido en un animal.

A menos de medio minuto de que vuelva a patearte la cabeza, saco de mierda, penalti fuerte. Mira hacia la puerta.

Ya sólo podrás entender, pero no moverte ni hablar; y verás mis zapatos delante de tu charquito brillante de sangre. Y tampoco entenderás una mierda, porque serás un vegetal.
Y me verás,
cuclillas las rodillas,
y oirás un susurro que ya ni entenderás, y notarás mi lengua deslizarse, lacerante, por tu oreja, y llorarás, más aún, sin poder comprender siquiera tus espasmos.

Y sólo faltaran diez segundos,

y me levanto,
(nueve)
crujo mi cuello,
(siete)
y mis dedos,
(seis)
giro y te escupo
(cuatro)
andando hacia la puerta,
(tres)
y la abro,
(uno)
y salgo
y la cierro suave,
despacio.


y antes de cerrarla vuelvo a arrastrar todo tu peso de otro patadón en lo alto de la escalera, violador de mierda, dictador, montón de basura.

martes, enero 03, 2012

http://www.youtube.com/watch?v=I4fHyOa_bDY&NR=1&feature=endscreen



Me gritan mis antiguos vientos en mí incómodos. El viento que me sopla me hace girar sobre mí mismo; y tú, frente a tu atardecer en la playa, te giras hacia mí tranquila en este balcón, con tu copa de vino, de tinto. Sonríes y vuelves la vista al sol que te alimenta; tus sabios y rubios cabellos viven si sonríes, bailan al viento, pero se desplomarían de golpe si llorases.

Este ser peludo y pequeño se retuerce sobre sí atusándose las carnes y desperezándose en mí, en un claroscuro confuso.

Perdonadme que no se me entienda al escribir, pero es que soy el hombre de la gabardina de vuestros dibujos. El de la sombra, el que se sacude la chaqueta para taparse el cuello, perder la mirada y encoger sus hombros de espaldas al viento que le hace sombra y le atusa el flequillo a la cara.


paso de ser incienso a ser una sensación; sólo quiero ser una sensación descriptiva que te erice la piel. Tambores, señores... !tambores!

miércoles, septiembre 07, 2011

la banda sonora del ojo del huracán

http://www.youtube.com/watch?v=ex9UWYhVAbE&feature=player_embedded


Se cultivan en mí todos los experimentos emocionales que dios nos ha dado. Los caldos de los cultivos se me enturbian, se me vuelven en contra, se calman, se me levantan achantándome. El alma cuece los entresijos del futuro, y noto cada uno de ellos, mi cuerpo sólo responde a las predisposiciones del cuerpo, el alma bloqueada no puede hacer nada. La llave guardada, que espera el momento, el maravilloso momento, de reposar las armas (por hastío y agotamiento) frente a la batalla ganada, o perdida, pero al fin y al cabo batallada, que es lo único que importa en nuestro aprendizaje. La bella banda sonora melancólica que se escucha in crescendo desde el fondo del abismo emocional batallado. Impunes emociones afloran, impunes armas desfloran, impunes actos que impunes mueren en su propia ensimismidad.
Queda la batalla por delante. Quedan los golpes, los aceros, los cañones, las armas químicas, los duelos a muerte, los ensañamientos, las guerras, las guerras de los infinitos años. Queda el humano en su misma razón de ser, en su humo, que no es otra que la de batallar para morir y dar lugar a lo que tenga que nacer.
Que muera el hombre, que el sudor lo funda, que sus huesos lo torturen, que se le revelen; que su sangre se vuelva ácida, que el big bang sea en su seno, que el efluvio divino emane, y que de lugar a otro gusano de seda que se hace capullo para ser gusano otra vez, la frustración.


Me cago en todos tus muertos uno a uno, están al caer